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El uso del fentanilo experimenta un auge en Estados Unidos. Con apoyo del Instituto de México del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, InSight Crime trazó la cadena de distribución, y el papel de las organizaciones criminales mexicanas en el negocio, en nuestra serie sobre el fentanilo. A continuación encontrará las gráficas con las que ilustramos la realidad de este segmento.   

El alarmante aumento de las muertes por sobredosis de opioides sintéticos y el alza paralela de la presencia del fentanilo muestra la rapidez con la que puede tumbarse una oferta y demanda de drogas consolidadas en el mercado. En una aplicación cruda de la teoría del libre mercado, el fentanilo es el producto más nuevo, de menor precio y el más fácil de elaborar. La demanda se ha desbordado, y los consumidores pagan el precio por miles.

El fentanilo y sus precursores se producen en numerosas plantas químicas en China, se trafican por medio de puertos mexicanos y se transportan hasta la frontera y se introducen a Estados Unidos usando grupos mexicanos consolidados, por tierra, mar y aire. Pero también pasan directamente de China a Estados Unidos por el servicio postal, lo que amenaza con sacar del negocio a los grupos mexicanos de manera definitiva.

La mayoría de los decomisos de fentanilo en México entre 2013 y 2018 ocurrieron en los alrededores de los cruces fronterizos de Tijuana y Nogales o en los estados de Baja California y Sonora. Ese mismo corredor está tradicionalmente bajo el control de algunas de las organizaciones criminales más grandes de México.

Aunque parecen jugar un papel importante en el negocio, grandes grupos criminales como el cartel de Sinaloa y el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no son operadores monolíticos. Más bien, dependen de subcontratistas especializados en toda la cadena de distribución.

 

Datos de decomisos de acceso público de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP), Investigaciones de Seguridad Interior (HSI), y autoridades locales muestran aumentos importantes de los decomisos de fentanilo en Estados Unidos y a lo largo de la frontera con México, lo que indica un incremento del rol que desempeñan los grupos criminales en el negocio.

El consumo de fentanilo es más fuerte en el noreste de Estados Unidos, donde pandillas dominicanas han controlado tradicionalmente el merado de la heroína en polvo blanca que se mezcla bien con el fentanilo. Estos grupos criminales han trasladado sus operaciones a poblaciones más pequeñas y están transformando sus ventas para  concentrarse en sustancias con fentanilo únicamente, lo que poco a poco va sacando por completo a la heroína.

La versatilidad del fentanilo y lo adictivo de su naturaleza han contribuido a su popularidad entre los grupos narcotraficantes, que cada vez más están mezclando fentanilo con una cantidad de fármacos legados para aumentar sus ventas. Los consumidores finales, en muchos casos, no saben que están consumiendo fentanilo.

Este artículo hace parte de una serie sobre la creciente demanda del fentanilo y sus fatídicas consecuencias, realizado con apoyo del Instituto de México en el Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson. Consulte toda la serie aquí.

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