Los Urabeños, también conocidos como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, son una de las organizaciones narcotraficantes más ambiciosas y despiadadas de Colombia. Es uno de los varios grupos conformados por exmandos medios paramilitares que han hecho que las tasas de homicidios aumenten vertiginosamente dondequiera que aparecen.

Historia

Los Urabeños tomaron su nombre de la región de Urabá, ubicada al noroeste del país, cerca a la frontera con Panamá. La zona es muy preciada por los narcotraficantes por su acceso al Caribe y a la costa del Pacífico, desde los departamentos de Antioquia y Chocó. No obstante, los orígenes del grupo se remontan a otra región, los Llanos Orientales, donde Daniel Rendón Herrera, más conocido como "Don Mario", manejaba las finanzas del grupo paramilitar del Bloque Centauros.

Los traficantes de cocaína de Colombia tradicionalmente han competido con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por el territorio y la influencia en los Llanos Orientales. En 1997, los comandantes paramilitares Carlos y Vicente Castaño de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), comenzaron a enviar tropas a la zona con el fin de cooptar el negocio de la droga de la guerrilla. En 2001, los Castaño vendieron el Bloque Centauros a Miguel Arroyave, supuestamente por US$7 millones. Según los informes, fue Arroyave quien convenció a Don Mario para que trabajara para él.

Bajo la supervisión de Don Mario, los Centauros se convirtieron en una de las facciones más ricas de las AUC. El bloque traficaba cocaína, apoyaba políticos locales, extorsionaba ganaderos y agricultores y cobraban impuestos de seguridad a diferentes productos, que iban de alcohol hasta petróleo.

Sin embargo, los Centauros pronto comenzaron a enfrentarse con un grupo paramilitar rival: las Autodefensas Campesinas de Casanare (ACC). Las ACC eran uno de los grupos de autodefensas más antiguos de Colombia, liderado por Héctor Germán Buitrago Parada, alias "Martín Llanos". Según algunos informes, las ACC fueron los primeros en llamar a los Centauros "los de Urabá", "Paisas" o "Urabeños", todos en referencia a la región de Antioquia, de donde provienen muchos de los paramilitares.

En 2004, la violenta guerra entre las ACC y los Centauros había dejado unos 3.000 muertos. Don Mario huyó de los Llanos Orientales en junio luego de enfrentarse con Arroyave y encontró refugio en la región de Urabá, donde su hermano Freddy, alias "El Alemán" encabezaba su propio grupo paramilitar, el Bloque Elmer Cárdenas. Poco después, Arroyave fue emboscado y asesinado por sus antiguos aliados, incluyendo a Pedro Oliveiro Guerrero, alias "Cuchillo".

Cuando El Alemán se desmovilizó en 2006, su hermano Don Mario aprovechó la oportunidad para ampliar sus operaciones de narcotráfico en el golfo de Urabá. Él reclutó a muchos de los combatientes que estuvieron bajo el mando de Freddy, así como a exmiembros de la extinta guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). Desde Urabá, el grupo habría llegado a enviar entre 10 y 20 lanchas rápidas cargadas de cocaína a Centroamérica y el Caribe cada semana. Para 2008 Don Mario era uno de los traficantes más ricos y buscados de Colombia.

Don Mario trató de expandir su imperio, moviéndose hacia el sur del departamento de Córdoba, la región del Bajo Cauca en el norte de Antioquia, e incluso buscó suerte en Medellín, ciudad que por mucho tiempo había sido controlada por la temida Oficina de Envigado. Sus hombres comenzaron a enfrentarse con Los Paisas, que para entonces era un ala rural armada de la Oficina. La policía responsabilizó a la organización de Don Mario de al menos 3.000 homicidios entre 2007 y 2009. El 15 de abril de 2009, un equipo de 200 policías capturó a Don Mario en una finca en el área rural de Urabá.

Después de su captura, los remanentes de la organización de Don Mario cayeron bajo el mando de los hermanos Úsuga, Juan de Dios y Antonio Dario, dos exmandos medios paramilitares que aparentemente trabajaban con Don Mario desde los años noventa. Los dos comenzaron con un estimado de 250 hombres y desde entonces han logrado crecer de manera exponencial.

El 1 de enero de 2012, Juan de Dios murió en una redada policial en un rancho en el departamento del Chocó. En una muestra sorprendente de su poder, Los Urabeños organizaron una serie de ataques coordinados en el norte de Antioquia como protesta por la muerte de su líder, repartiendo volantes que hacían referencia al nombre antiguo del grupo: las Autodefensas Gaitanistas. Los Urabeños demostraron también su intención de responder agresivamente a la muerte de su líder cuando se ofreció públicamente una recompensa de US$1.000 por cada policía asesinado en Antioquia, una estrategia de relaciones públicas que tradicionalmente ha sido asociada al capo Pablo Escobar.

Los Urabeños cuentan con al menos 1.200 miembros en su primer nivel de mando, el cual está especializado en desplegar equipos (o células) de hombres entrenados y fuertemente armados en las zonas rurales vitales para las operaciones de narcotráfico. Una vez establecidas, las células tratan de reclutar informantes locales, especialmente colaboradores que puedan informar sobre las acciones de las fuerzas de seguridad en zonas como puertos marítimos naturales a lo largo de la costa del Caribe, así como en los lugares en los que se compra la pasta base de coca, como Caucasia o Tarazá en Antioquia. 

Los Urabeños también son conocidos por contratar bandas delincuenciales locales que les ayudan con el microtráfico, la extorsión y los homicidios selectivos. Al "patrocinar" bandas de bajo nivel, Los Urabeños han sido capaces de mantener selectos grupos de hombres altamente disciplinados en el campo, responsables de porciones cada vez más grandes del territorio. Esta es la táctica que han estado empleando en la segunda ciudad más grande de Colombia, Medellín, donde se han enfrentado con los remanentes de la Oficina de Envigado, irrumpiendo en nuevos territorios y contratando a pandillas locales que se oponen a la Oficina y a los grupos que son leales a ese grupo. Igualmente, hay indicios de que el grupo ha tenido éxito en términos de reclutamiento, incursionando en territorios clave como Barrancabermeja, en Santander, uno de los principales puertos petroleros de Colombia.

Cuando se trata de narcotráfico, Los Urabeños son similares a los grupos rivales como Los Rastrojos o Los Paisas, en cuanto a que no están interesados en controlar toda la cadena de producción de drogas. Pero no han demostrado ser tan hábiles como Los Rastrojos cuando se trata de formar alianzas con otros jugadores importantes del tráfico de drogas.

El grupo ha demostrado ser inmune a las luchas internas que están destrozando a Los Paisas y a la Oficina. Los Urabeños tienen una rigurosa disciplina militar en todas sus operaciones y están bien consolidados en la costa Caribe del país, donde contratan bandas delincuenciales locales para actuar como informantes, sicarios o distribuidores de droga. El grupo ha ganado una ventaja comparativa sobre Los Rastrojos, su principal rival, evitando luchas internas y pagandole altos salarios a sus reclutas.

Recientemente, Los Urabeños han expandido su influencia a las operaciones de minería ilegal, especialmente en Antioquia, donde aparentemente negociaron la compra de las actividades mineras de Los Rastrojos. El grupo está fuertemente involucrado en la extorsión y en las áreas que están bajo su dominio exigen el pago de cuotas de protección a todos, desde empresarios hasta niños que van al colegio.

En 2012, Los Urabeños presuntamente llegaron a un acuerdo de no agresión con Los Rastrojos y Los Paisas, aunque éste no redujo la violencia en muchas de las áreas disputadas por estos grupos.

En 2015 surgieron rumores de que Los Urabeños estarían en conversaciones para negociar un proceso de paz con el gobierno, tal vez con la esperanza de beneficiarse de las negociaciones de paz con las FARC.

Liderazgo

Darío Antonio Úsuga, alias "Otoniel", es el jefe de Los Urabeños y ha evitado ser capturado por las autoridades colombianas en numerosas ocasiones. Su centro de operaciones está en la región de Urabá, al noroeste de Colombia, donde se esconde en la selva para evitar ser capturado. Sin embargo, dada su vida como prófugo, es difícil establecer que tan directo es el control que ejerce sobre las actividades diarias de Los Urabeños.

Durante los últimos meses de 2014 y comienzos de 2015, muchos de los socios cercanos de Otoniel y algunos líderes de Los Urabeños fueron capturados.

Geografía

Su base de operaciones está cerca y alrededor del golfo de Urabá, entre los municipios de Tierralta y Valencia en Córdoba y en los once municipios de la subregión del Urabá en Antioquia.

Aunque su centro de poder está en los departamentos de Antioquia, Chocó y Córdoba, también han expandido su presencia en La Guajira, Cesar, Santander, Valle del Cauca y en grandes ciudades como Medellín y Bogotá.

Su presencia se expande con la caída de sus aliados, y con Los Rastrojos tambaleándose por una serie de pérdidas importantes en 2012, Los Urabeños han incursionado con éxito en el suroeste del Valle del Cauca, un bastión clave de Los Rastrojos, que incluye al puerto de Buenaventura. Los Urabeños ahora están bien posicionados para convertirse en la organización criminal más poderosa de Colombia.

Aliados y enemigos

Los Urabeños son enemigos de Los Rastrojos y Los Paisas, y también se han enfrentado con La Empresa por el control de la ciudad de Buenaventura. También hay indicios de que el grupo está coordinando ataques conjuntos con las FARC contra la policía de Colombia.

Perspectivas

Los Urabeños son probablemente la organización criminal más poderosa de Colombia. En 2013 el gobierno colombiano afirmó que Los Urabeños eran la única BACRIM con presencia nacional. Actualmente el grupo cuenta con presencia en más de 17 departamentos y tiene cerca de 2.000 miembros. En mayo de 2013, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos agregó a Los Urabeños a su lista de organizaciones internacional de narcotráfico.

Sin embargo, Los Urabeños también han sufrido reveses en su lucha continua contra Los Rastrojos en Cali, en el departamento del Valle del Cauca, con la captura de figuras clave como Greylin Fernando Varón Cadena, alias "Martín Bala" y Orlando Gutiérrez Rendón, alias "Negro Orlando", capturados en mayo de 2013, y la del aliado de la banda Héctor Mario Urdinola, alias "Chicho", arrestado en enero.

Además, en 2015 el gobierno colombiano aumentó las operaciones contra Los Urabeños en su área de operaciones en Urabá, con el fin de capturar al jefe de la banda y desarticularla.