Disidencia del Frente Primero

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La Disidencia del Frente Primero es el grupo criminal más importante y poderoso del momento, conformado por exmiembros de la desmovilizada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Ya ha logrado generar alianzas con otros grupos criminales y tiene presencia en varios estados al suroriente de Colombia y en las fronteras con Venezuela, Brasil y Ecuador.

Historia

Desde la formalización de los diálogos de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno en Cuba se comenzó a hablar del distanciamiento del Frente Primero, también conocido como Frente “Armando Ríos”, del proceso.

La razón de esto fue la indisciplina de la que se señalaba a este “Frente Madre”, como se le conocía debido a su fortaleza económica y militar, obtenida principalmente a partir del control de rutas de narcotráfico en su principal zona de influencia: Guaviare, Guainía y Vaupés.

En julio de 2016, el Frente informó a la Mesa de Conversación en La Habana que no haría parte del desarme, oficializando así su disidencia de la estructura guerrillera.

Desde Cuba, el secretariado de las FARC desestimó su accionar, minimizando el hecho a un simple descontento de algunos integrantes del Frente Primero. Incluso, el Secretariado de las FARC ordenó a Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte”, guerrillero con más de treinta años de trayectoria y entonces integrante del Secretariado, que tomara la comandancia de este Frente y reestableciera la disciplina. Pero Gentil Duarte se alió con otro líder de las FARC, Néstor Gregorio Fernández, alias “Iván Mordisco”, y se volvió uno de los líderes de la disidencia del Frente Primero, la cual para 2016 tenía alrededor de 150 integrantes.

Luego de la firma del acuerdo de paz, las FARC confirmaron que la mayor parte del Frente Primero estaba en disidencia, que sus líderes eran Gentil Duarte, Iván Mordisco y Géner García Molina, alias “Jhon 40”.

En abril de 2017, esta disidencia formalizó su accionar criminal mediante una carta pública, en la que expresó su “descontento y rechazo” por la “traición” del Secretariado de las FARC-EP e invitó a “todo combatiente que se niegue a la paz” a que se unieran a ellos. La carta fue firmada por nueve frentes disidentes, una columna móvil y siete milicias urbanas.

Ese sería el primer intento de esta disidencia de unificar a los grupos ex-FARC que se empezaron a crear luego de la salida de las FARC del territorio que controlaban, en una clara prueba de la intención de Gentil Duarte e Iván Mordisco por fortalecerse a través de las alianzas entre ellos y sus antiguos compañeros guerrilleros.

Desde entonces, esta alianza de Gentil Duarte, Iván Mordisco y Jhon 40 no ha hecho más que crecer. El Frente Primero ha consolidado una estructura en los departamento de Guaviare y Meta, mientras que mantienen rutas de narcotráfico por Vichada a Venezuela.

De la misma forma, se expandieron con otras alianzas al departamento de Caquetá, donde el Frente Primero controló parte de la frontera con Putumayo gracias a la ayuda de Edgar Mesías Salgado alias “Rodrigo Cadete”, quien respondía a la alianza con Gentil Duarte. Desde allí, empezaron su movimiento a Putumayo, uno de los departamentos con más cultivos de coca.

En este lugar el Frente Primero encontró varios problemas, especialmente la negativa de los ex-FARC del Frente 48 por unirse a ellos. Sin embargo, luego de meses de combates, parece que la muerte del comandante de ese frente ha permitido que el Frente Primero se fortalezca en varias secciones de Putumayo.

Finalmente, el nuevo objetivo del Frente 1 parece ser el departamento de Nariño, la joya de la corona narcotraficante en Colombia. Allí habían tenido dificultades para entrar debido a la lucha que tenían varios grupos criminales del departamento, pero con los recientes cambios en la dinámica parece que el grupo disidente al fin tiene la oportunidad para aliarse con grupos allí y empezar a controlar partes del narcotráfico.

Actividad criminal

El Frente Primero comenzó su accionar criminal en el 2016, siempre con el objetivo de consolidar su poderío en los departamentos de Meta, Guaviare y Vaupés. Esto ha incluído: ataques con explosivos y hostigamientos contra la Fuerza Pública, reclutamiento forzado, extorsiones y amenazas contra la población civil.

Junto a esto, el Frente Primero comenzó a controlar cultivos de coca en Guaviare, así como la producción de cocaína, pero rápidamente se expandió, a través de alianzas, hasta el sur de Meta, con la intención de controlar rutas para el narcotráfico desde allí hasta Vichada y Guainía. Del mismo modo se han involucrado en el envío de cocaína desde Caquetá, ruta que traviesa el norte de amazonas y termina en Brasil.

El Frente Primero se ha enfocado especialmente en el control del narcotráfico, de la producción y del movimiento y  venta de drogas, lo cual les ha servido para aumentar sus ganancias rápidamente.

Liderazgo/Estructura

El Frente Primero cuenta con al menos 400 integrantes, con una estructura horizontal en la que participan Miguel Botache Santillana, alias Gentil Duarte; Néstor Gregorio Fernández, alias Iván Mordisco; Géner García Molina, alias Jhon 40; Luis Alfonso Lizcano Gualdrón, alias Euclides Mora, y Miguel Díaz Sanmarín, alias Julian Chollo.

La disidencia tiene como una de sus principales bases de operaciones la vereda de Barranquillita, en Miraflores, aunque mantienen una alta movilidad.

Aliados y enemigos

Los disidentes del Frente Primero han hecho de las alianzas criminales su principal estrategia para llegar a territorios alejados de los departamentos de Guaviare y Meta. A la fecha parece tener alianzas establecidas con integrantes de los antiguos frentes 14, 15, 17, 27, 33, 40, 42, 43 y 44.

En Guaviare, esta disidencia ha establecido una alianza con Los Urabeños, a quienes permiten encargarse de rentas criminales menores, como la extorsión a comerciantes y la compra de pasta de cocaína.

En el departamento de Putumayo, el Frente Primero ha hecho alianzas con antiguos miembros del frente 32, con el objetivo de expandirse desde Caquetá hasta el sur de Putumayo, en la frontera con Ecuador. Sin embargo, se ha encontrado con otros grupos que tiene presencia fuerte en estos territorios como La Constru y el grupo de ex-FARC surgido de la desmovilización del Frente 48 de las FARC.

Geografía

La principales zonas de influencia de la disidencia son los departamentos de Guaviare, Vaupés, Meta y Guainía.

En Guaviare, se encuentra en los municipios de Calamar, Miraflores y el Retorno; en Vaupés hace presencia en Cararurú, y los municipios de Pocoa y Taraira, y en Guainía tiene presencia en Mapiripana, Morichal Nuevo y Pana Pana, en la frontera con Brasil.

Así mismo, se han reportado miembros de esta disidencia en el norte del departamento de Amazonas, especialmente en los corregimientos departamentales que fronterizan con Vaupés.

En el departamento de Caquetá, la presencia del Frente Primero con la misma alianza que en Meta fue a través del Frente séptimo, clara en San Vicente del Caguán, gracias a alias “Rodrigo Cadete”.

En Putumayo esta presencia comenzó desde Puerto Guzmán y ha intentado expandirse hasta el sur del departamento en la frontera con Ecuador.

Perspectivas

La disidencia del Frente Primero configura la nueva dinámica de grupos criminales en el país: organizaciones que buscan obtener control de las rentas criminales y del territorio, por lo cual realizan alianzas con grupos de diferente índole. Así́ mismo, tienen poca confrontación con la fuerza pública y la población civil, y utilizan la debilidad estatal y la corrupción para ocultar su accionar.

Debido a esto, el Frente Primero parece estar por delante de la mayoría de los grupos criminales herederos de las FARC. Su fortalecimiento económico, las alianzas criminales y su rápida capacidad para adaptarse, le han permitido expandir su influencia a zonas donde antiguamente no habían llegado, esto sostenido sobre la vasta experiencia criminal que tienen sus líderes.

Como consecuencia, este frente está en camino de convertirse en el grupo ex-FARC más fuerte de Colombia. Esto sostenido en su continua expansión en el sur del país, especialmente a zonas de importancia para el narcotráfico.

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