Géner García Molina, alias ‘Jhon 40’

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En la actualidad, Géner García Molina, más conocido como “Jhon 40”, es quien conecta la cocaína que sale del sur de Colombia con sus compradores en Venezuela. Si hay un ejemplo de la transformación que sufrió la estructura de las FARC-EP debido a su incursión en el negocio del narcotráfico, ese es Jhon 40.

El disidente pasó de ser un joven con ideales comunistas y una mal cimentada fe en la lucha insurgente, a convertirse en un extravagante capo del narcotráfico, al que le gustaba comprar caballos de lujo y usar sólo ropa militar importada, y manejaba miles de millones de pesos al año. Por lo anterior, Jhon 40 se convirtió en uno de los objetivos principales del Estado colombiano en su lucha contra la guerrilla, y actualmente es uno de los actores más importantes en el narcotráfico internacional del sur de Colombia.

Historia

Jhon 40 nació en el municipio de San Martín, Meta, el 23 de agosto de 1963. Es nieto de Roque Molina, alias El Diablo, uno de los campesinos que en los años sesenta se alzó en armas junto a alias Tirofijo en Marquetalia, Tolima.

Su carrera criminal comenzó en los ochenta, cuando se incorporó al Frente 31 de las FARC, luego de pasar dos años como secretario de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO). En sus inicios utilizó el nombre de Francisco Javier Builes, con la intención de encubrir su accionar; pero al ir tomando importancia dentro de la organización guerrillera, su nombre real salió a relucir.

Al poco tiempo de unirse a la guerrilla aprendió el oficio del narcotráfico, gracias a Tomás Molina Caracas, alias “El Negro Acacio”, quien para entonces era el zar narcotraficante de las FARC. En 2006, Jhon 40 ya era considerado uno de los capos del narcotráfico en el departamento del Meta. Con una extravagante vestimenta, joyas y relojes de oro, lujosas camionetas y un teléfono satelital que nunca apartaba de su lado, Jhon 40 iba adquiriendo las características del que sería el capo narcotraficante más importante de la guerrilla. Su poder en la región era tal, que como comandante del Frente 43 se le señalaba de mover hasta 100 toneladas de coca al año, recibir miles de millones de pesos por las transacciones narcotraficantes y controlar casi 5.000 hectáreas de coca.

En 2006, el Gobierno de Colombia, apoyado por los Estados Unidos de América, implementó la operación “Emperador,” la cual reunió 3.200 uniformados en Meta con el único objetivo de capturar a Jhon 40.

El poder criminal de Jhon 40 aumentó en 2007, cuando el Negro Acacio murió como resultado de un bombardeo militar y el Secretariado de las FARC le ordenó tomar el control del negocio de coca al sur del país. Como consecuencia, Jhon 40 pasó a manejar todo el narcotráfico en Meta y Guaviare, lo que aumentó no solo su poderío dentro de las FARC, sino además su indisciplina y sus excesos.

En 2008, su campamento fue bombardeado por el Estado colombiano, lo que lo dejó gravemente herido y golpeó de forma contundente la estructura del Frente 43. Debido a esto, el Secretariado de las FARC realizó un “juicio revolucionario” a Jhon 40 en 2010, en el cual lo acusaron de una creciente indisciplina, “mala” utilización de los rubros del narcotráfico y un debilitamiento de su Frente. Los resultados de este consejo de guerra no son claros, pero algunas fuentes resaltan que Jhon 40 quedó bajo las órdenes directas de un integrante del Secretariado. En cambio, otras fuentes señalan que no hubo reprimendas contra el comandante del Frente 43, y que en cambio huyó a Venezuela luego del bombardeo.

De Jhon 40 se vuelve a tener información en 2012, cuando hombres bajo su comandancia se enfrentaron al Ejército Nacional en una zona selvática del departamento de Guainía. Ese mismo año se le señaló de haber fundado el Frente “Acacio Medina” en el municipio de Moroa, en territorio venezolano.

Durante el comienzo de las conversaciones de paz entre el Gobierno Nacional de Colombia y el Secretariado de las FARC-EP, Jhon 40 era considerado como el principal financiador del Bloque Oriental, debido principalmente a su control sobre la comercialización de cocaína en las fronteras con Venezuela y Brasil, y a sus lazos con narcotraficantes de ambos países.

Para el 2015, Jhon 40 era señalado como uno de los comandantes que no se acogerían al proceso de desmovilización de las FARC. De hecho, la Dirección Nacional de Antinarcóticos y Lavado de Activos señaló la continua injerencia de Jhon 40 en actividades criminales en Meta.

Su distanciamiento del proceso de paz se confirmó en 2016, cuando hizo público que no se concentraría junto al grueso de los guerrilleros; poco tiempo después, el Secretariado de las FARC-EP lo expulsó oficialmente de sus filas, junto a otros cuatro comandantes. Para diciembre de ese año, las autoridades nacionales lo señalaron como un objetivo de alto valor, a la vez que la Interpol abrió circular roja en su contra.

Actualmente, Jhon 40 parece estar en Venezuela, escondido en una zona fronteriza entre ese país y Colombia. Al parecer, se ha aliado con remanentes del Frente Acacio Medina y sigue controlando la comercialización de cocaína en ese país, así como la minería ilegal de coltán en el estado de Amazonas.

Actividad criminal

Cuando pertenecía a las FARC-EP, Jhon 40 controlaba las rutas internacionales para el tráfico de cocaína desde Meta y Guaviare. Tenía a su cargo las relaciones con los compradores de la droga en las fronteras de Colombia con Brasil y Venezuela, a quienes les garantizaba el tráfico de por lo menos 100 toneladas de cocaína al año. Sus ganancias se contaban por los miles de millones de pesos, convirtiéndolo en uno de los principales proveedores económicos del Bloque Oriental.

El poderío de Jhon 40 le otorgó el rótulo de uno de los más grandes capos narcotraficantes de las FARC-EP, e incluso se decía que controlaba su propio pueblo en una zona rural del municipio de Puerto Rico, Meta.

Jhon 40 también estuvo inmiscuido en diferentes estructuras para lavar el dinero de la cocaína. Conformó una red de testaferros a través de los cuales compraba fincas y lujosas propiedades en las principales capitales del país, mientras que construía bares, hoteles y discotecas en Meta con el dinero del narcotráfico.

Tras la desmovilización de las FARC-EP, Jhon 40 maneja la comercialización de cocaína colombiana en Venezuela, mediante alianzas con grupos narcotraficantes en ese país. Aunque, teniendo en cuenta el papel que Jhon 40 tenía cuando pertenecía a las FARC, él también podría ser quien controle la venta de cocaína colombiana en la frontera con Brasil. Finalmente, se le señala de seguir haciendo parte de la estructura disidente del Frente Acacio Medina.

Geografía

Cuando alias Jhon 40 comandó el Frente 43, tenía como zona de control el departamento de Meta. Actualmente no se conoce con seguridad su paradero, aunque inteligencia militar colombiana lo ubica fuera del país, en Venezuela, donde creen que se mueve en la frontera entre el estado de Amazonas y el departamento colombiano de Guaviare.

Aliados y enemigos

Jhon 40 tiene alianzas con la disidencia del Frente 1 de las FARC-EP y su comandante “Iván Mordisco”, así como con alias “Gentil Duarte”, con la intención de mantener el flujo constante de cocaína desde Guaviare y asegurar su tránsito por Venezuela. También tiene alianzas con alias “Giovanni Chuspas”, excomandante del Frente 16 que lo estaría ayudando a moverse dentro de Venezuela; y con Miguel Díaz Sanmartín, alias “Julián Chollo”, antiguo mando medio del Frente Acacio Medina y señalado de trabajar con él para controlar una disidencia en el estado de Amazonas en Venezuela.

Perspectiva

Si se tiene en cuenta la historia reciente de Jhon 40, se puede decir con seguridad que su papel estará alrededor del narcotráfico internacional. En la actual época de postacuerdo, no parece tener el poder para controlar las rutas del narcotráfico en Colombia, pero sí un conocimiento y alianzas con narcotraficantes en Brasil y Venezuela, lo que lo ubica como último eslabón del narcotráfico, siendo el encargado de vender la droga en el exterior. Debido a esto, la importancia de Jhon 40 dentro del panorama criminal y narcotraficante en las fronteras colombianas con Venezuela y Brasil podría aumentar rápidamente.

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