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Después de la desmovilización de las AUC en 2006, el alto mando paramilitar estaba tras las rejas. Todos excepto alias “Sebastián Colmenares” y su alter ego, “Memo Fantasma”, quien seguía moviendo enormes cantidades de droga a través de México.

La desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) no detuvo el flujo de cocaína que salía del país. Muchos paramilitares, como Memo Fantasma, no se desmovilizaron; otros regresaron a sus viejas andadas y establecieron una nueva generación de organizaciones de narcotráfico llamadas Bacrim (acrónimo de “bandas criminales”).

Memo (cuyo verdadero nombre es Guillermo León Acevedo Giraldo) seguía trabajando con su principal socio paramilitar, Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco”, a pesar de que este último estaba preso. Según la acusación contra Macaco en Estados Unidos, “entre el 6 de marzo y el 25 de septiembre de 2007, el acusado, con conocimiento e intención […] distribuyó cinco kilos de cocaína o más […]”. Con casi toda seguridad, esto era obra de Memo.

*Los narcotraficantes de hoy en día se han dado cuenta de que su mejor protección no es un ejército privado, sino más bien el anonimato total. A estos barones de la droga los hemos llamado “Los Invisibles”. Este es el cuarto artículo de una serie de seis partes sobre uno de esos traficantes, alias “Memo Fantasma”. Lea la investigación completa aquí.

Carlos Fernando Mateus, alias “Paquita”, comandante de rango medio del Bloque Central Bolívar (BCB), de las AUC, quien estaba bajo órdenes de Macaco y Memo, compartió celda con Macaco durante un breve periodo en 2007. Paquita vio que Memo visitó a Macaco en la prisión. Luego, cuando se le preguntó por Memo, Macaco declaró: “Me dejó solo los huesos y se quedó con toda la carne”, pero se negó a ahondar en el tema.

Las operaciones de narcotráfico de Memo parecían continuar intactas, a pesar de que los paramilitares oficialmente habían salido de escena. Memo conservaba sus rutas a través de México, las cuales aparentemente empezaban en el pequeño aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, ubicado cerca del centro de la ciudad. Muchas de nuestras fuentes se refirieron a la compañía de aviones y helicópteros de Memo, llamada Aviel, que era operada desde un hangar en el Olaya Herrera. “Zara”, la amante, y “Héctor”, el exparamilitar, confirmaron que Memo tenía operaciones en el Olaya Herrera y trabajaba con Francisco “Pacho” Cifuentes.

El clan criminal Cifuentes era una poderosa organización en el narcotráfico de Medellín. El grupo había sido pionero de las rutas aéreas hacia México, a través de Centroamérica, primero con el Cartel de Medellín y luego con los paramilitares y la Oficina de Envigado, bajo la dirección de Diego Murillo, alias “Don Berna”.

Carlos Mario Jiménez, alias “Macaco”, socio de Memo y jefe visible del Bloque Central Bolívar de la AUC, sentado al lado de Diego Murillo, alias “Don Berna”, otro caudillo paramilitar y jefe de la Oficina de Envigado, sucesora del Cartel de Medellín FOTO: AP.

El clan era liderado por Pacho Cifuentes, apoyado por sus hermanos, entre ellos Jorge (extraditado a Estados Unidos en 2013), Hildebrando Alexander (extraditado en 2014) y Dolly (extraditada en 2012). Dolly estaba casada con el hermano del presidente Álvaro Uribe. Se trataba de una organización de narcotráfico que tenía contactos políticos de alto nivel y trabajaba directamente con el Cartel de Sinaloa, que después de la desmovilización de los paramilitares comenzó a surgir como una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas no solo de México sino de todo el continente.

De hecho, en 2019 Jorge Cifuentes testificó en el juicio contra el jefe del Cartel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, en Estados Unidos.

Hildebrando Alexander Cifuentes (en el medio) con Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”

Aunque muchos de los aliados de Memo estaban en prisión, seguían operando desde sus celdas. Algunos de los socios clave todavía estaban en libertad, entre ellos Pacho Cifuentes y el padrino criminal de Memo, Carlos Mario Aguilar, alias “Rogelio”, quien ya por entonces dirigía la Oficina de Envigado, con Don Berna en prisión. Memo seguía siendo tan poderoso y prolífico como siempre; manejaba cargamentos de cocaína de varias toneladas.

Sin embargo, su racha de suerte estaba a punto de llegar a su fin.

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  • En abril de 2007, Pacho Cifuentes fue asesinado en Caucasia, un municipio al norte de Medellín, en el departamento de Antioquia, donde Memo también tenía muchas propiedades. Jorge Cifuentes se estaba haciendo cargo del clan criminal, pero Memo no tenía una buena relación con él.
  • En noviembre de 2007, México registró una de las mayores incautaciones de la historia: se encontraron 26 toneladas de cocaína en un buque portacontenedores que había salido del puerto de Buenaventura, en Colombia, y había llegado al puerto de Manzanillo, en México. Algunas fuentes le dijeron a InSight Crime que Memo había invertido dinero en ese cargamento, a través de sus socios en México: Nelson Tarazona, un colombiano que trabajaba para el Cartel de Sinaloa, y los hermanos mexicanos Nava Valencia, Óscar, alias “El Lobo” y Juan Carlos, alias “El Tigre”, quienes dirigían el Cartel de Milenio, relacionado con el Cartel de Sinaloa.
  • En mayo de 2008, 14 de los principales comandantes paramilitares fueron extraditados a Estados Unidos para enfrentar cargos de narcotráfico. Entre ellos se encontraban Macaco, Don Berna y Guillermo Pérez, alias “Pablo Sevillano”, quien alguna vez había sido lugarteniente de Memo en sus operaciones de narcotráfico en el departamento de Nariño, en el Pacífico colombiano. De repente, Memo había perdido gran parte de su protección y dependía ya totalmente de Rogelio y la Oficina de Envigado.
  • En julio de 2008, Rogelio se entregó a las autoridades estadounidenses.

Memo se encontraba ya solo en el cambiante mundo de las drogas. Era dueño de una gran fortuna, pero estaba muy expuesto y era vulnerable ante una nueva generación de narcotraficantes que, para establecerse, estaba a la caza de sus predecesores.

Memo se queda aislado

Habíamos encontrado una nueva fuente, que al igual que Memo había trabajado con paramilitares, pero operaba principalmente fuera de la Oficina de Envigado. Lo llamaremos “Ernesto”, ya que se negó a que publicáramos su nombre debido a problemas legales en curso. Ernesto odiaba a Memo, y otras investigaciones en torno a integrantes de la Oficina de Envigado permitieron establecer que ambos eran rivales tenaces.

Ernesto asegura que por entonces Memo comenzó a borrar sus rastros en el hampa, así como contactos que pudieran conducir a él, y que incluso llegó hasta el asesinato. “En 1998 fundó el Bloque Central Bolívar con Macaco (y estuvo con él) hasta el año 2006, cuando Macaco fue capturado, pero permaneció en el negocio. Por esa razón, mató a sus trabajadores para silenciarlos. Tiene a muchos policías en sus bolsillos, e incluso cuenta con un doctor (término que en Colombia se utiliza para referirse a ciertos profesionales, por ejemplo, a los abogados) que maneja a sus políticos”.

Zara dio a entender que Memo tenía a algunos policías colombianos en su nómina y que los usaba para desaparecer archivos judiciales y desviar investigaciones que pudieran implicarlo. Mencionó dos nombres: Carlos Meza y Roque García.

Estos dos nombres resultaron ser conocidos en los círculos policiales. Los excoroneles de la policía Carlos Meza Carrillo y Roque García Pedriza eran conocidos agentes encubiertos que se infiltraron en el hampa de Medellín. Trabajaban bajo la dirección del exgeneral de la Policía Mauricio Alfonso Santoyo, quien más tarde fue extraditado a Estados Unidos y condenado por trabajar con los paramilitares. Uno de los contactos más cercanos del exgeneral era alias Rogelio, padrino político de Memo y líder de la Oficina de Envigado. Al parecer, cuando Rogelio se entregó a las autoridades estadounidenses, denunció al exgeneral Santoyo y a otras personas.

Meza y García estaban vinculados al clan criminal de Cifuentes, quienes era aliados de Memo y se sabía que protegían a los narcotraficantes. Ambos terminaron cumpliendo condenas de prisión en Estados Unidos, pero no antes de que lograran borrar los rastros criminales de la policía colombiana que conducían a Memo.

Memo, según parece, también compró cierta protección política.

Zara menciona a Mario Uribe, a quien Memo supuestamente prestó un helicóptero durante su campaña, así como financiación. Mario Uribe, primo del presidente Álvaro Uribe (2002-2010), fue elegido senador en 2006, y más tarde fue condenado a más de siete años de prisión por recibir dinero de los paramilitares y trabajar junto con ellos. Se sabe que Mario Uribe era muy cercano a su primo el presidente.

Mario Uribe Escobar Foto: La Razón

Memo, al parecer, había hecho todo lo posible para protegerse de ser enjuiciado en Colombia. Pero en Estados Unidos el asunto era muy diferente, y tras la extradición de sus socios paramilitares y de Rogelio, entendió que ahora estaba en el radar de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration – DEA).

El Fantasma: ¿informante de Estados Unidos?

Es probable que todos los comandantes paramilitares extraditados supieran de las actividades de Memo en el narcotráfico. Rogelio se entregó a las autoridades estadounidenses poco después de las masivas extradiciones de los miembros de las AUC y llegó a un acuerdo, mediante el cual entregaba información de sus socios y de gran parte de la estructura de la Oficina de Envigado.

Memo suponía que quienes estaban bajo custodia en Estados Unidos hablarían de él. Hay indicios de que quizá hizo un trato para favorecerse a sí mismo, tal vez al mismo tiempo en que Rogelio lo hizo.

Lo que sabemos es que en Estados Unidos se abrió un expediente en torno a Memo. Tenemos el nombre del fiscal encargado del caso y el nombre del oficial de la DEA que lo investigó. Las solicitudes para comentar sobre este asunto no fueron respondidas, y otra fuente estadounidense nos dijo que los archivos habían sido sellados y clasificados.

Héctor está convencido de que Memo hizo un trato con las autoridades estadounidenses.

“Mucha gente cree que se convirtió en informante de la DEA y vendió a todo el BCB para mantenerse por fuera de prisión. Sevillano y Macaco fueron culpados de toda la actividad de narcotráfico del BCB, pero en realidad todo estaba dirigido por Memo. Lo que he oído ahora que Macaco está de regreso a Colombia [Macaco salió de Estados Unidos en julio de 2019 después de cumplir su sentencia y fue arrestado cuando llegó a Colombia] es que está convencido de que él lo vendió”.

Zara también cree que Memo hizo un trato con Estados Unidos, porque después de 2008 “cerró su oficina en Medellín y no hizo un solo negocio de drogas porque, según algunas leyes estadounidenses, tenía cinco años para limpiar su nombre”.

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Bonnie Klapper, exfiscal estadounidense especializada en juicios por drogas y quien actualmente es una importante abogada defensora, ha conocido ambos lados del sistema de justicia de Estados Unidos y su interacción con el mundo de la droga y con los informantes. Aunque no tenía conocimiento específico sobre Guillermo Acevedo o Memo Fantasma, ella cree que, si bien es poco probable que exista una acusación formal contra Acevedo, él pudo haber sido informante y por lo tanto haber recibido un trato indulgente.

Cuando se le preguntó qué tan tolerantes pueden llegar a ser las agencias estadounidenses frente a la actividad criminal de una fuente, respondió: “bastante tolerantes, siempre y cuando la fuente trabaje bajo la dirección de las agencias”.

Cuando se le preguntó si es habitual que a un narcotraficante se le deje ir, respondió: “No es muy común, pero tampoco es inaudito. He representado a dos individuos en los últimos ocho años a quienes se les dejó ir. Sin embargo, ninguno tenía un perfil alto ni había cometido actos violentos. No se les dejó libres porque su cooperación fuera tan grande, aunque fuera muy buena, sino porque los agentes no estaban interesados en continuar el caso (no era lo suficientemente grande, la conducta era antigua, etc.) o porque los informantes se metieron por los vacíos del sistema y los estatutos se quedaron sin piso”.

Sea cual sea la verdad, Memo Fantasma salió de Medellín después de 2008 y abandonó el alias paramilitar de Sebastián Colmenares. No tenía órdenes de arresto pendientes ni entonces, ni ahora. El Fantasma simplemente desapareció y se llevó sus millones con él.

*Los narcotraficantes de hoy en día se han dado cuenta de que su mejor protección no es un ejército privado, sino más bien el anonimato total. A estos barones de la droga los hemos llamado “Los Invisibles”. Este es el cuarto artículo de una serie de seis partes sobre uno de esos traficantes, alias “Memo Fantasma”. Lea la investigación completa aquí.

*La investigación para este artículo fue realizada por Ángela Olaya, Ana María Cristancho, Laura Alonso, Javier Villalba, Juan Diego Cárdenas y María Alejandra Navarrete.

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