Control de minería ilegal en Perú podría conducir a otras actividades criminales

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Las autoridades de Perú afirman que han logrado erradicar la extracción ilegal de oro de la Amazonía, ¿pero será esta actividad remplazada por otras economías ilegales?

A principios de este año, las autoridades peruanas llevaron a cabo una gran operación con el fin de retirar a unos 5.000 mineros de oro ilegales de una zona conocida como La Pampa en la región de Madre de Dios.

Pero aunque los mineros ya no están, el gobernador de Madre de Dios calcula que 80 por ciento de las empresas de La Pampa tenían vínculos con la extracción de oro y que unas 40.000 personas de la región dependían directa o indirectamente de las minas para su subsistencia, según un informe del Miami Herald.

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Los habitantes de la región dicen que los robos violentos han aumentado desde que el ejército destruyó las explotaciones de minería ilegal. Diversos robos a autobuses turísticos y reservas naturales en Madre de Dios, uno de los sitios más biodiversos de la Amazonía, ha llevado a la cancelación de casi la mitad de los planes turísticos en la región este año.

Análisis de InSight Crime

Dado que un número cada vez mayor de mineros ilegales de Perú buscan trabajo desesperadamente, podrían ser atraídos por otras actividades ilícitas, como la criminalidad, el cultivo de coca y la tala ilegal.

El gobierno peruano ha prometido fondos de US$160 millones para formalizar y reintegrar a los mineros ilegales, así como para abrir nuevos negocios en La Pampa, una franja de 20 kilómetros de carretera llena de bares y otros negocios que durante mucho tiempo les prestaron sus servicios. Pero hasta el momento solo se han aprobado 64 millones de dólares, y poco han llegado a La Pampa.

Incluso aunque el gobierno logre establecer nuevos negocios en La Pampa, todavía queda el asunto de qué sucederá con los miles de mineros ilegales que se encuentran sin trabajo.

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El proceso de integración y legalización de los mineros ilegales también ha resultado difícil. Pocos han recibido licencias mineras, y en general los mineros no se sienten muy motivados a registrarse con el gobierno, pues temen que deban empezar a pagar impuestos.

Los mineros de La Pampa podían ganar entre US$100 y US$200 por cada turno de 24 horas, el equivalente a un salario mensual en la región.

El trabajo legal no alcanzará ni de lejos ese tipo de salarios, por lo que los mineros pueden verse seducidos por otras actividades ilegales comunes en la región. Una dinámica similar se presentó recientemente en Perú, cuando la caída en los precios del café llevó a los agricultores a buscar trabajo en plantaciones de coca, donde podían ganar salarios más altos.

Además, una de las zonas cocaleras más importantes de Perú se encuentra cerca de La Pampa. La región del Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro, conocida como VRAEM, ha experimentado un auge en el cultivo de coca en los últimos años. En 2017, las 21.646 hectáreas de coca en dicho valle representaron casi la mitad de la producción total del país, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

La explotación de madera ilegal también abunda en la región de Madre de Dios, y podría aumentar con la llegada de los exmineros. Perú ha intentado combatir este comercio ilegal, pero este sigue siendo un negocio en auge, responsable de gran parte de la deforestación en la Amazonía, junto con la minería ilegal.

El desmantelamiento de la minería ilegal de oro en La Pampa es, sin duda, una medida acertada, pero en Madre de Dios se requiere un plan de inversión y seguridad a largo plazo.

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