Crisis del coronavirus en Brasil promueve el contrabando de hidroxicloroquina

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Contrabandistas de Brasil no tardaron en comenzar a traficar un medicamento antipalúdico promocionado por el presidente Jair Bolsonaro como un posible tratamiento para el coronavirus: ingresaron más de 3.000 dosis ilegalmente al país pocos días después de que las autoridades sanitarias aprobaran su uso.

El 27 de mayo, la policía de Brasil incautó 120 cajas de hidroxicloroquina y detuvo a cuatro personas acusadas de ingresar la medicina ilegalmente del vecino Paraguay, como informó Última Hora. Cuando la policía descubrió el cargamento ilegal en un camión en el estado de Goiás, Brasil, los contrabandistas dijeron a los agentes que las medicinas iban dirigidas a un hospital de campaña en el lejano estado de Maranhao, al norte del país. Se identificó que las 3.600 dosis de hidroxicloroquina eran de origen paraguayo, y el camión había salido de Campo Grande, cerca de la frontera con Paraguay, según dijo la policía.

Solo una semana antes de la incautación del fármaco antipalúdico, Bolsonaro y el Ministerio de Salud del país habían aprobado nuevas directrices que aprobaban su uso en el tratamiento del coronavirus. El país ha sido devastado en las últimas semanas por el coronavirus, con más de 560.000 casos y 31.000 muertes hasta el 3 de junio.

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Aunque Bolsonaro admitió que no hay consenso sobre la eficacia de la droga y sus posibles efectos secundarios, que han sido cuidadosamente evaluados, él es uno de los pocos líderes mundiales que todavía promocionan la hidroxicloroquina como una terapia para el coronavirus. Como resultado, las compañías farmacéuticas brasileñas han aumentado su producción de hidroxicloroquina, y al país han llegado importaciones de la droga de otros lugares, entre ellos Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, también han promovido el uso de la hidroxicloroquina, y ambos han afirmado que ellos mismos la han tomado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido sobre la prematura consideración de la hidroxicloroquina como tratamiento, dado que hasta la fecha no hay ningún estudio que indique que tenga algún efecto sobre el virus. Se sabe además que la droga tiene efectos secundarios cardiológicos, potencialmente dañinos.

Análisis de InSight Crime

La rapidez con la que apareció la hidroxicloroquina de contrabando en Brasil es un peligroso indicio de cómo los contrabandistas se aprovechan rápidamente de los países que de manera desesperada buscan un tratamiento para el coronavirus.

Cuando el presidente Trump promocionó la droga, la demanda mundial del fármaco se disparó. Los pacientes que usan el medicamento para tratar el lupus, la malaria y la artritis reumatoide pronto vieron que empezó a escasear.

El 31 de mayo, Estados Unidos envió dos millones de dosis de hidroxicloroquina a Brasil. En la medida en la que este tipo de acciones gubernamentales introducen hidroxicloroquina en las cadenas de suministro médico, muy seguramente se producirá el robo y la reventa de dicho medicamente en los mercados criminales.

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Países como México y Colombia ya tenían amplios mercados negros de medicinas antes de la pandemia. Durante años, las desigualdades sistémicas en el cuidado de la salud, las laxas regulaciones, la corrupción y los altos costos de los medicamentos legales han hecho que las drogas de contrabando sean más accesibles para quienes las necesitan. La pandemia ha agravado esta situación.

En un comunicado de prensa en el mes de marzo, Interpol informó sobre un aumento mundial de las incautaciones de medicina de contrabando, lo que incluye un aumento del 100 por ciento de la cloroquina, el componente básico de la hidroxicloroquina, y un aumento del 18 por ciento en las incautaciones de antivirales. Las autoridades afirman que ambas cosas podrían atribuirse al brote de coronavirus.

El robo de suministros médicos, como máscaras faciales, pruebas diagnósticas e incluso gel antibacteriano, ha aumentado en toda América Latina. Las incautaciones de medicina de contrabando también se han incrementado.

Otros tratamientos contra el coronavirus, la mayoría de ellos fraudulentos o incluso peligrosos, han llegado al comercio de medicinas del mercado negro de América Latina.

En Perú, las autoridades incautaron 20.000 frascos de ivermectina, un antiparasitario que ha sido promovido como tratamiento para el coronavirus a pesar de que los estudios dudan sobre su eficacia. Los frascos, destinados para la reventa en farmacias locales, de hecho contenían ivermectina veterinaria, una versión del medicamento que no es apta para el consumo humano.

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