Decomisos de metanfetaminas aumentan en frontera México-EE. UU.

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La reciente captura de metanfetaminas avaluadas en US$16 millones por parte de la aduana de Estados Unidos pone en evidencia las tendencias en ascenso de decomisos y sobredosis en el país del norte, en un escenario en que la pandemia del coronavirus bien puede haber aumentado la potencial rentabilidad de la droga.

El 5 de agosto, en el puente internacional Pharr, cerca de McAllen, Texas, agentes de la Policía de Aduanas y Fronteras (CBP) descubrieron 365 kilos de metanfetaminas escondidos en un remolque comercial que transportaba brócoli. El cargamento de drogas tenía un valor superior a los US$16 millones, según un comunicado de la CBP.

La cantidad decomisada fue inusual, pero esta no fue la única interdicción de metanfetaminas que acaparó titulares en las últimas semanas. El 7 de agosto, en una inspección en San Diego, California, la CBP halló 303 kilogramos de metanfetaminas embutidos en cajas de hojas de cactus, como informó Los Angeles Times. Y a finales de julio, policías estatales de Misuri presentaron cargos contra veinticinco personas en conexión con una red de distribución de metanfetaminas que movió más de 520 kilogramos de la droga en el transcurso de tres años.

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Los decomisos de metanfetaminas por parte de los organismos fronterizos estadounidenses han exhibido un aumento exponencial en los últimos años. Según estadísticas de la CBP, su Oficina de Operaciones en Campo (OFO) ha decomisado 59 toneladas de metanfetaminas en lo corrido del año fiscal 2020. Esto es 1,5 veces mayor que las 34,3 toneladas incautadas en el año fiscal de 2019 y es seis veces más que las 9,8 toneladas confiscadas en 2014.

Al mismo tiempo, las sobredosis por la droga en Estados Unidos marcaron nuevos récords en 2019 luego de una pequeña caída en 2018. Según el New York Times, casi 72.000 residentes de Estados Unidos murieron por sobredosis de drogas en 2019, de las cuales cerca de 16.539 implicaban “estimulantes como las metanfetaminas”, puntualizó el informe.

En febrero, la Administración para el Control de Drogas (DEA) anunció el lanzamiento de una nueva iniciativa llamada “Operación Escudo de Cristal” que “dirigiría recursos de control” a las ocho áreas metropolitanas que concentraron el 75 por ciento de los decomisos totales de metanfetaminas en 2019.

Según un comunicado de la DEA, la Operación Escudo de Cristal busca “redoblar los operativos para bloquear la mayor distribución [de metanfetaminas] en los barrios de Estados Unidos”.

Análisis de InSight Crime

Con bajos costos de producción y fabricables en diferentes formas, las metanfetaminas han demostrado ser un mercado consistente ahora que la pandemia del coronavirus ha amenazado otras operaciones.

Los precursores necesarios para la elaboración de metanfetaminas, como el medicamento para resfriados seudoefedrina, son abundantes y baratos pese a los esfuerzos a ambos lados de la frontera para contener su disponibilidad.

En Estados Unidos, los esfuerzos legislativos de comienzos de los 2000 redujeron drásticamente la producción local de metanfetaminas. Sin embargo, como lo explicaron a InSight Crime varios expertos en política de drogas en 2018, este éxito tuvo el efecto contrario de transferir el lucrativo y creciente mercado a los grupos narcotráficantes de México.

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Allí, los traficantes han usado una serie de tácticas para adquirir precursores como la seudoefedrina. Una técnica común, conocida como “pitufeo”, consiste en que un gran número de personas compran pequeñas cantidades, cada una por debajo del límite legal, de un gran número de establecimientos.

Grupos como el Cartel de Sinaloa y el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) también han recurrido a China para hacerse de precursores químicos para la elaboración de metanfetaminas y fentanilo.

Con el perfeccionamiento de la producción y el transporte de las metanfetaminas en la última década por parte de los grupos narcotraficantes, ha caído el precio de la droga en las calles, lo que ha incentivado a los grupos criminales a expandirse a nuevos mercados. Al mismo tiempo, los narcotraficantes han demostrado ser capaces de ejercer un control importante sobre los precios de las metanfetaminas.

En junio, InSight Crime informó cómo los grupos de Tijuana estaban bajando artificialmente los precios de las metanfetaminas y la heroína en la calle para conservar sus compradores durante la pandemia del coronavirus. Por otro lado, en abril, el Cartel de Sinaloa presuntamente ordenó a sus miembros que sextuplicaran los precios de las metanfetaminas para compensar la escasez de químicos precursores chinos durante los confinamientos por el COVID-19, según VICE.

El fenómeno refleja la adaptabilidad demostrada por los grupos traficantes en toda Latinoamérica durante la pandemia. Frente a las restricciones al movimiento, las organizaciones criminales ha recurrido a mercados de drogas menos costosos, más adictivos y de mayor demanda, como la marihuana “cripa” en Chile, el mercado negro de medicamentos en Colombia, y los cigarrillos en el Cono Sur sudamericano.

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