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Los recientes ataques del ELN a militares venezolanos en el estado Amazonas y a mineros en el estado Bolívar no solo reflejan el poder militar del grupo guerrillero, sino que se suman a una serie de hechos durante el 2018 que demuestran la presencia de esta guerrilla colombiana en al menos 12 estados de Venezuela.

El  4 de noviembre tres funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela (GNB) murieron y otros 10 resultaron heridos tras ser atacados por guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia en el estado Amazonas. El ataque fue una respuesta a la detención en el estado de Luis Felipe Ortega Bernal, alias “Garganta”, cabecilla del grupo irregular de importancia para Colombia –con alerta azul en Interpol-, y a otros tres miembros más de esa guerrilla.

Ortega Bernal tenía en su poder varios documentos de identidad venezolanos, incluidos el carnet de la patria (un instrumento de control que usa el gobierno venezolano para acceder a programas sociales subsidiados) a nombre de Gabriel Alfonso Ariza Suárez.

El hecho -que ha sido el enfrentamiento más significativo entre la guerrilla colombiana y militares venezolanos en los últimos años- motivó un pronunciamiento de la cancillería colombiana; así como una tímida y tardía reacción del Ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, quien desde su cuenta de twitter rechazó la presencia de cualquier grupo armado en el país. Pero nunca identificó al ELN como la organización criminal responsable de la agresión.

 

(Haga clic en el gráfico para ampliar la imagen) 

Padrino criticó además la “incapacidad del Estado colombiano, de no poder controlar sus grupos, su violencia y su narcotráfico”. Pero contrario a los comentarios de Padrino, InSight Crime logró identificar la presencia del ELN en 12 estados de Venezuela (la mitad del país), mediante un monitoreo de las denuncias publicadas en prensa en 2018 sobre la actividad de esta guerrilla en territorio venezolano, los informes de algunas ONG, las informaciones suministradas por nuestro equipo de corresponsales en Venezuela y por fuentes oficiales en las zonas fronterizas.

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Según estos registros el ELN tendría presencia en Táchira, Zulia, Apure, Trujillo, Anzoátegui, Lara, Falcón, Amazonas, Barinas, Portuguesa, Guárico y Bolívar. Allí estaría desarrollando actividades como contrabando de ganado, contrabando de gasolina, cobro de extorsiones, distribución de comida, emisoras de radio, reclutamiento de menores, ataques a funcionarios de cuerpos de seguridad, narcotráfico y minería ilegal, entre otras.

La última incursión en Bolívar, el 14 de octubre, dejó como resultado seis personas ejecutadas en el municipio de Domingo Sifontes, la más importante zona minera del país, donde el gobierno Venezolano desarrolla el proyecto Arco Minero. Este hecho no solo mostró el poder que la guerrilla colombiana tiene en territorio venezolano, sino que puso de manifiesto el largo recorrido que han hecho, para tener presencia en la mitad del país.

Análisis de InSight Crime

Las unidades del ELN han logrado avanzar cerca de 1.500 kilómetros desde la frontera colombiana con Táchira, por donde el grupo históricamente ha entrado en espacio venezolano, hasta estados fronterizos con Guyana y Brasil, como Bolívar y Amazonas; y costeros como Anzoátegui y Falcón. Esto demuestra que esta guerrilla ha logrado atravesar el país gobernado por Nicolás Maduro, sin mayores obstáculos.

Municipios como Atures, en el estado de Amazonas; José Gregorio Monagas en el estado de Anzoátegui y Sifontes en Bolívar, han tenido presencia y control de la guerrilla en las minas, al punto de que algunas comunidades indígenas, incluso, han dejado en manos del ELN el control del orden público. En algunas de esas zonas mineras se han reportado diversos hechos de violencia.

Habitantes del municipio Catatumbo, en el estado Zulia y denuncias de periodistas han confirmado que el ELN ha llevado hasta ese territorio la disputa, por el control del comercio de la cocaína, que mantenía del lado Colombiano, con el Ejército Popular de Liberación (EPL). Esta incursión ha ocasionado desplazamientos, y la muerte de civiles y militares venezolanos. Sin embargo, el gobierno venezolano ha guardado silencio ante estos hechos.

De acuerdo con la ONG Fundación Redes, el ELN estaría siendo apoyado por la Fuerza Armada Nacional de Venezuela, que le estaría facilitando el ingreso al país, además de armamento y la posibilidad de interactuar con las comunidades en Táchira -por ejemplo- por medio de la distribución de las cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa de alimentos del Estado.

Por otra parte, la presencia con estaciones de radio, distribución de panfletos en escuelas, instalación de puestos de control en vías rurales y el cobro de diezmo (10 por ciento de la producción) en las minas han ayudado al ELN a ganar espacio y poder en el territorio venezolano y recursos para continuar financiando sus actividades criminales.

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De esta manera, el avance del ELN en Venezuela ha estado marcado por la inacción y tolerancia del gobierno de Maduro con este grupo. Una muestra de esto fue la reciente decisión de enviar a alias Garganta, detenido en Amazonas, a una cárcel militar en Caracas destinada a presos políticos y militares.

Pero la presencia de esta guerrilla en Venezuela también ha tenido impulso en la presión que ha ejercido el gobierno de Iván Duque sobre el ELN, con el que se ha negado a dialogar mientras la organización no detenga sus actividades criminales.

Venezuela se posiciona como el lugar perfecto para que el ELN se repliegue, busque protección ante la hostil situación política en Colombia, expanda sus operaciones y fortalezca su ejército, aprovechándose de las víctimas de la crítica situación económica de ese país. Además, la condición de Estado mafioso que hoy caracteriza a Venezuela constituye otro atractivo para la actividad criminal de la más poderosa guerrilla colombiana.

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