FARC expulsan a 5 comandantes, indicando grado de fragmentación de la organización

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Las FARC de Colombia expulsaron a cinco de sus comandantes, algunos de los cuales son figuras poderosas y tradicionales de la organización, lo cual da cuenta de la fragmentación que se está presentando al interior del grupo guerrillero, algunos de cuyos miembros continúan en sus actividades criminales, a pesar de los esfuerzos del gobierno por volver a encauzar el proceso de paz.

El 13 de diciembre, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron la expulsión de cinco comandantes de sus filas: Miguel Botache Santanilla, alias “Gentil Duarte”; Géner García Molina, alias “John 40” o “Jhon 40”; Luis Alfonso Lizcano Gualdrón, alias “Euclides Mora”; Ernesto Orjuela Tovar, alias “Giovanni Chuspas”, y Miguel Díaz San Martín, alias “Julián Chollo.”

“Esta decisión está motivada en su conducta reciente que los ha llevado a entrar en contradicción con nuestra línea político-militar”, dice el comunicado de prensa.

Al parecer, todos estos excomandantes de las FARC operan en los Llanos Orientales de Colombia, una extensa región de planicies con presencia de numerosos grupos narcotraficantes armados.

Según funcionarios de seguridad, Gentil Duarte y John 40 han establecido contactos con dos representantes locales de la organización criminal Los Urabeños, conocidos como “Sebastián” y “Costeño”, informó El Tiempo. Fuentes en el Departamento de Guaviare, ubicado en los Llanos Orientales, también le dijeron a El Tiempo que unos 300 miembros de las FARC han abandonado dos zonas de preconcentración ubicadas en el área. Los guerrilleros se han estado congregando en estas zonas como preparación para el acuerdo final de paz entre el gobierno y las FARC.

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Gentil Duarte es quizás el más importante de los cinco comandantes que han sido expulsados de las filas de la guerrilla. Se trata de un miembro que ha pertenecido por mucho tiempo a la organización, que formó parte del Estado Mayor de las FARC, fue líder del Frente 7 y en el año 2013 hizo parte de la delegación de negociadores de la guerrilla en La Habana, Cuba. Gentil Duarte regresó a Colombia para asumir la dirección del Frente 1 de las FARC, después de que algunos miembros de esa unidad se declararon en contra del proceso de paz y luego fueron expulsados por la organización.

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Gentil Duarte, cortesía de Interpol

La decisión de expulsar a Gentil Duarte al parecer se tomó después de que el comandante robara un vehículo que transportaba un alijo de armas en el Guaviare y huyera junto con su grupo de seguridad, informó El Colombiano.

Otra figura clave es John 40 —uno de los principales narcotraficantes de las FARC y exjefe del Frente 43, que se había ganado la reputación de llevar un estilo de vida lujoso y extravagante—. Por cierto tiempo, los dirigentes de la guerrilla se mostraron satisfechos dados los ingresos provenientes de las drogas, pero finalmente él fue juzgado y castigado ante uno de los tribunales de las FARC. Aun así, en 2013 presuntamente se reincorporó a las actividades del Bloque Este.

Otro de los comandantes expulsados, Giovanni Chuspas, aparentemente dirigía actividades de tráfico de drogas del Bloque Este y fue uno de los principales miembros del Frente 16. Julián Chollo fue al parecer jefe del Frente 40 y coordinaba el tráfico de drogas a Brasil. Según los informes, Euclides Mora también fue uno de los delegados del proceso de paz de las FARC en La Habana, así como comandante del Frente 62. Todos estos exdirigentes habían sido miembros del grupo guerrillero por mucho tiempo.

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Análisis de InSight Crime

La expulsión de miembros de tan alto rango del grupo guerrillero es una de las más claras muestras de la lenta pero segura disgregación de las FARC, que se ha agravado por la inestabilidad del proceso de paz que el grupo guerrillero adelanta con el gobierno colombiano.

El proceso de paz, que se ha extendido por cuatro años, ha encontrado numerosos obstáculos en los últimos meses, el mayor de los cuales se presentó cuando los ciudadanos rechazaron el acuerdo inicial de paz con las FARC mediante un referéndum en el mes de octubre. El 13 de diciembre, el acuerdo revisado recibió la aprobación legal y fue presentado al Congreso para que fuera aprobado de manera rápida bajo condiciones especiales (pdf). Sin embargo, los meses en los que estuvo en un limbo judicial después del referéndum pudieron haber llevado a que un mayor número de miembros de las FARC retomaran sus actividades criminales, que les ofrecen una relativa estabilidad. En varias partes del país se han presentado deserciones, entre ellas en el departamento de Antioquia y en la costa norte.

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Lo que quizá es más preocupante de las recientes expulsiones es que se trata de importantes miembros de las FARC que han hecho parte del grupo por mucho tiempo, e involucran a algunas de las facciones más ricas de la organización.

El Frente 16 ha sido históricamente uno de los mayores generadores de ingresos de las FARC, pues tiene vínculos con el tráfico de drogas transnacional. Además, funcionarios de seguridad le han dicho a InSight Crime que John 40 puede estar actualmente en Venezuela con el frente “Acacio Medina”, lo cual le podría dar influencia sobre una enorme franja de territorio entre Guaviare y el departamento del Amazonas en el vecino país. Este departamento se ha convertido en un centro de almacenamiento de drogas ilegales, desde donde son transportadas hacia el norte, a la costa Caribe, o bien hacia el sur, a Brasil. Como el Frente 1, la unidad de John 40 también parece estar involucrada en la minería ilegal de oro y coltán —que también son negocios muy lucrativos—.

Otro asunto preocupante es que las disidencias al interior de las FARC han permitido el fortalecimiento de otros grupos ilegales. Los guerrilleros disidentes no sólo han estado ingresando a las filas del Ejército de Liberación Nacional (ELN), sino que al parecer han estado estableciendo alianzas con Los Urabeños, la organización criminal más poderosa de Colombia.

A pesar de que se originaron en grupos contrainsurgentes de extrema derecha, los grupos neoparamilitares como Los Urabeños han estado colaborando por mucho tiempo con las organizaciones guerrilleras con el fin de coordinar operaciones de tráfico de drogas en todo el país. Sin embargo, en el proceso hacia la desmovilización de las FARC, Los Urabeños han ido consolidando su presencia en las áreas que están siendo evacuadas por la guerrilla. Esta expansión parece haber sido facilitada por disidentes de las FARC, así como por exaliados del grupo guerrillero. En los Llanos Orientales, donde las FARC tienen una fuerte presencia, la incursión de Los Urabeños fue posible aparentemente por la colaboración de Gentil Duarte. En los departamentos de Nariño y Putumayo, ubicados en el occidente del país, han surgido rumores de que Los Urabeños están aliándose con grupos de traficantes locales que anteriormente estaban al servicio de las FARC.

Aun así, estas lealtades quizá no evitarán que se presenten brotes de violencia en zonas tradicionalmente controladas por las FARC. A pesar de que Putumayo ha sido un bastión de las FARC, unos 600 guerrilleros aparentemente se están negando a trasladarse a las zonas donde se desmovilizarían, debido a supuestas amenazas de “paramilitares” en la zona.

El Ministerio de Defensa de Colombia ha reiterado su intención de llevar a cabo una ofensiva militar contra los disidentes de las FARC, lo que aumenta el riesgo de que se intensifique el conflicto armado contra estas unidades disidentes. Sin embargo, es posible que éstos les teman más a las FARC, las cuales recientemente exterminaron a miembros sublevados en varias partes del país. 

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