La Pandilla Callejera 18, también conocida como "Barrio 18" , es una de las pandillas juveniles más grandes del hemisferio occidental. Al igual que su rival más conocida, la Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18 tiene células que operan desde Centroamérica hasta Canadá, incluyendo Estados Unidos. Con miles de miembros a través de cientos de kilómetros, e intereses en diversas actividades ilícitas, Barrio 18 es una de las más importantes amenazas criminales emergentes en la región. No obstante, es cuestionable hasta qué punto sus diferentes unidades se coordinan a través de las fronteras, o incluso dentro de una misma ciudad.

Historia

Barrio 18 apareció por primera vez como una pandilla callejera en Los Ángeles. Aunque algunos remontan sus orígenes a finales de los años cincuenta el grupo comenzó a tomar su forma actual en los años setenta, luego de dividirse de la pandilla Clanton 14th Street. Ganó notoriedad por su papel en los disturbios en esa ciudad después de la absolución de los policías que golpearon brutalmente a Rodney King, un conductor afroamericano.

Originalmente, muchas células del grupo, conocidas como "clicas", eran compuestas exclusivamente por los inmigrantes mexicanos en el sur de California, dominando barrios como MacArthur Park. Sin embargo, cuando otras nacionalidades latinas se unieron a la población inmigrante, Barrio 18 comenzó a reclutar miembros con una variedad de trasfondos, hecho que facilitaría la propagación del grupo a otros países, especialmente en Centroamérica.

Los esfuerzos de las autoridades estadounidenses para frenar el crecimiento de la pandilla no han demostrado ser eficaces. A finales de los años noventa, un grupo especial del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus iniciales en inglés) de Estados Unidos, junto con la policía local, detuvo algunos de los principales líderes de Barrio 18. Sin embargo, esto no perjudicó a la pandilla y le dio una nueva base desde la cual podía ahora operar y reclutar nuevos miembros: las prisiones federales. Pese a los esfuerzos por aislar a los líderes de sus contactos en el exterior y de sus compañeros de prisión, jefes de Barrio 18 como Francisco Martínez, alias "Puppet", idearon maneras para seguir operando desde la prisión.

Barrio 18 se expandió hacia el sur en Centroamérica y México, en gran medida como resultado de un cambio en las políticas de inmigración de Estados Unidos en los años noventa, que aumentó el número de cargos criminales por los cuales podría ser deportado a su país de origen un extranjero. La nueva política se aplicó agresivamente a las pandillas en California, donde un gran porcentaje de los miembros de la Barrio 18 no eran ciudadanos estadounidenses. Las deportaciones llevaron a una afluencia repentina de los miembros de la Barrio 18 en Centroamérica y México. Como resultado de ello, algunos sostienen que la política de Estados Unidos ayudó a la propagación de la Barrio 18 a nivel internacional.

La respuesta de los gobiernos centroamericanos al aumento de la actividad pandillera también ha demostrado ser en gran medida contraproducente. A principios del siglo XXI, desde El Salvador, los gobiernos comenzaron a aprobar leyes más estrictas que penalizaban incluso la "asociación" con pandillas. Las llamadas políticas de "mano dura", sólo fomentaron el crecimiento de las pandillas mediante la concentración de muchos miembros en la cárcel, lo cual les permitió reorganizarse y reagruparse.En Centroamérica, el espacio creado para las pandillas extorsionistas y secuestradoras por parte de las débiles fuerzas policiales y un relativamente abierto escenario criminal, fue llenado en parte por Barrio 18 en la primera década del siglo XXI.

Tras una serie de incidentes violentos en las cárceles entre la Barrio 18 y su rival, la MS13, funcionarios salvadoreños separaron a los miembros de ambas pandillas. Los líderes aumentaron su control sobre las actividades criminales, como la extorsión, desde el interior de las prisiones. Fuera de las prisiones, se diversificaron incursionando en el secuestro, el tráfico de drogas y los asesinatos por encargo. También comenzaron a operar de una manera más sofisticada, lavando activos a través de pequeñas empresas, como lavado de autos, y tratando de controlar a la comunidad y las organizaciones no gubernamentales con el fin de influir en la política en los más altos niveles.

En 2005, Barrio 18 se dividió en dos facciones en El Salvador, conocidas como “Los Revolucionarios” y “Los Sureños”.

En algunas regiones, las clicas del Barrio 18 se dedican a controlar el territorio y defenderlo contra cualquier incursión por parte de pandillas rivales. En otras partes, se centran menos en el territorio y más en la maximización de sus ingresos, operan en territorio controlado por sus rivales, vendiendo drogas y controlando los burdeles, para lo cual pagan una cuota a la pandilla dominante para hacerlo. En toda la región, Barrio 18 se caracteriza por una estricta insistencia en la lealtad en sus filas, y con frecuencia matan como castigo a las transgresiones.

La pandilla representa la mayor amenaza en los países centroamericanos como El Salvador, Guatemala y Honduras, donde gobiernos débiles y pandillas grandes pandillas (en relación con la población) han convertido al fenómeno "mara" en una amenaza importante para el bienestar nacional por extorsionar sistemáticamente al sistema de transporte público y a comunidades enteras.

En California, la pandilla tiene una estrecha relación con la Mafia Mexicana, o "La M", una pandilla callejera que también tiene una fuerte presencia en las prisiones federales de Estados Unidos. En muchos casos, los líderes de clicas de Barrio 18 , llamados "palabreros", le responden también a la mafia mexicana. Las autoridades alegan que estos grupos, junto con otros miembros de la alianza internacional de pandillas llamada "Los Sureños" (por su herencia del sur de California), trafican drogas desde Centroamérica hacia Estados Unidos. No obstante, aunque la mayor parte del tráfico de drogas en ciudades estadounidenses está controlado por pandillas callejeras, la evidencia de que Barrio 18 es parte de una red internacional de distribución no es clara.

Aún así, la pandilla está involucrada en diferentes empresas criminales a lo largo y ancho de su territorio, entre ellas los asesinatos por encargo, venta de drogas, prostitución, extorsión y secuestro

Barrio 18 también cuenta con presuntos vínculos con algunas de las más importantes redes mexicanas de tráfico de drogas. Pese a sus orígenes mexicanos, Barrio 18 no es una de las organizaciones más fuertes en México, pero pueden contar con vínculos con grupos como Los Zetas y el Cartel de Sinaloa en función de su presencia en Estados Unidos y Centroamérica (donde los mexicanos han incrementado su presencia en los últimos años). Sin embargo, la naturaleza dispersa, indisciplinada y horizontal de esta organización no refuerza la teoría de que tiene vínculos integrales con grupos criminales organizados transnacionales.

Sin embargo, esto puede cambiar en el futuro. En marzo de 2012, los líderes del grupo y sus rivales en la MS13 acordaron una "tregua" nacional, que fue mediada por ONG locales y la Iglesia, y facilitada por el gobierno. Como resultado del cese al fuego, las tasas de homicidio en el país se redujo. A principios de ese año, El Salvador fue testigo de 13 o 14 homicidios diarios, pero bajaron a un promedio de cinco diarios en los meses siguientes. A raíz del éxito inicial de la tregua, Honduras intentó implementar una tregua similar que resultó ser infructuosa.

Los líderes de ambos grupos han demostrado ser alarmantemente hábiles para utilizar sus perfiles a su favor, lo que alimentó las preocupaciones sobre la forma en que pueden volverse más sofisticados e influir en todo el país. Adicionalmente, al parecer la extorsión y las desapariciones continuaron aumentando en El Salvador durante la tregua, y los homicidios comenzaron a subir de nuevo a mediados de 2013.

Esta situación alcanzó un punto critico en 2014, y resultó en la ruptura de la tregua de pandillas y en el aumento de las tasas de homicidios. Con la llegada del presidente Salvador Sánchez Cerén, el gobierno creó un nuevo consejo de seguridad destinado a proponer cómo combatir el crimen y la violencia, y sus miembros han sido enfáticos en que las futuras negociaciones con los miembros de las pandillas están fuera de la mesa. La violencia pandillera y los homicidios aumentaron en 2014 y comienzos de 2015.

En abril del 2016 debido al anuncio de una tregua entre los dos frentes del Barrio 18 y la MS13, los homicidios en El Salvador comenzaron a disminuir. Por su parte, el gobierno insistió en que la caída en los niveles de violencia podría deberse a una campaña de seguridad que se inició en el país de manera simultanea. Esta campaña incluyó “medidas extraordinarias” que fueron destinadas a cortar las  comunicaciones entre los líderes de las pandillas en la cárcel y sus subordinados en las calles. El aumento de presión en materia de seguridad aparentemente repercutió en un creciente número de miembros de las Pandillas que buscan refugio en Guatemala

Liderazgo

Al igual que la MS13, Barrio 18 se organiza en células semiautónomas, llamadas "clicas". Si bien existe una jerarquía dentro de estas clicas, no hay un estilo militar vertical en la cadena de mando para los miles de miembros que se estima existen a través de Norte y Centroamérica.La estructura jerárquica de El Barrio 18 es descentralizada y horizontal.

Después de que la tregua entre la MS13 y El Barrio 18 en El Salvador se viniera abajo en 2014, miembros de ambas pandillas fueron transferidos de vuelta a cárceles de máxima seguridad, dicha ruptura en el orden creó una apertura para los pandilleros de nivel medio que estaban molestos por la tregua para tomar más control. El Barrio 18 entonces se dividió en pequeñas, y competitivas células que le deben menos lealtad a un líder central. Sin embargo, el liderazgo mostró algunos signos de estarse restaurando en marzo del 2016 cuando representantes de El Barrio 18 y la MS13 dieron instrucciones a sus miembros de no cometer más homicidios, provocando una caída en los niveles de asesinatos.

Geografía

La pandilla representa la mayor amenaza en los países centroamericanos como El Salvador, Guatemala y Honduras, donde el fenómeno "mara" se ha convertido en una amenaza importante para el bienestar nacional (las maras extorsionar sistemáticamente al sistema de transporte público y a comunidades enteras).

En Estados Unidos, en cambio, aproximadamente entre 30.000 y 50.000 miembros de Barrio 18 han adoptado una postura más defensiva. El grupo opera en decenas de ciudades en unos 20 estados. Muchos de sus miembros se encuentran en California, pero el Barrio 18 también tiene presencia en otras ciudades al occidente, como Denver.

Barrio 18 también hace presencia en Italia desde mediados de los años 2000, y en septiembre el arresto de un presunto líder de la pandilla da un indicio del deseo de la padilla por expandir su presencia en Europa.

Aliados y enemigos

Barrio 18 es enemigo a muerte de la MS13, y las divisiones internas del grupo periódicamente desatan la violencia. El Barrio 18 en El Salvador está dividido en facciones, “Los revolucionarios” y “Los Sureños”.

El grupo también tiene nexos cercanos a la mafia mexicana, presuntamente colaborando con Los Zetas y el Cartel de Sinaloa. El Barrio 18 es también conocido por tener redes de abogados, taxistas y mecanicos como colaboradores.  

La dependencia de la banda en la extorsión y su inclinación por la violencia los pone en desacuerdo con la comunidad local en mayor medida que sus contrapartes de la MS13.

Perspectivas

Los efectos a largo plazo de los segundos intentos de una tregua en El Salvador están por verse, pero Barrio 18 continuará siendo una gran fuente de inestabilidad en Centroamérica. Algunas secciones de El Barrio 18 están intentando involucrarse más en el negocio de la venta de drogas.