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ANÁLISIS

Balance de InSight Crime de los homicidios en 2020

ARGENTINA / 29 ENE 2021 POR PARKER ASMANN Y KATIE JONES ES

Si bien en 2019 hubo agitación en gran parte de América Latina, en 2020 el coronavirus fue el protagonista y estremeció a la región en 2020, desestabilizando todas las actividades, desde las operaciones comerciales hasta el accionar de pandillas locales y organizaciones criminales transnacionales.

Es muy pronto para saber con certeza de qué manera la pandemia pudo haber impactado los niveles de violencia, pero sí se presentaron hechos importantes, como las significativas reducciones de la violencia en El Salvador, Guatemala, Honduras y Venezuela, que históricamente han sido algunos de los países más violentos de América Latina y el Caribe.

En su balance anual de los homicidios, InSight Crime examina las tasas de homicidio en cada uno de los países de la región, así como los factores que influyen en dichas tasas.

*Jamaica: 46,5 por 100.000

Jamaica registró 1.301 asesinatos en 2020 y tuvo la tasa de homicidios más alta de la región, de 46,5 por cada 100.000 habitantes, según datos oficiales publicados por el Cuerpo de Policía. Naciones Unidas considera que cualquier tasa de homicidios superior a 10 por cada 100.000 habitantes es una "epidemia". El total de asesinatos en Jamaica experimentó un leve descenso con respecto a los 1.339 asesinatos de 2019 y representa una mejoría con respecto al total de 1.647 en 2017.

En contravía a la disminución de los crímenes "graves" el año pasado, los tiroteos en todo el país aumentaron en 2020. Algunos informes señalan que las pandillas de Jamaica y Haití han estado involucradas en un violento comercio, intercambiando marihuana por armas. Según un informe de investigación de Jamaica Gleaner, barcos cargados con hasta 3.000 libras de cannabis han estado yendo de Jamaica a Haití, donde se intercambian drogas por armas de fuego y armas de asalto de alta potencia.

Tras los intentos de atacar la violencia pandillera mediante la implementación de Zonas de Operaciones Especiales y los planes de juicios masivos el año pasado, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, se dirigió a los ciudadanos en su mensaje de Año Nuevo, pidiéndoles que ayudaran a frenar la cultura de la violencia en el país.

Holness añadió que, como parte del plan de seguridad de Jamaica a largo plazo, los funcionarios tienen la intención de ampliar las Zonas de Operaciones Especiales, y modernizar la tecnología utilizada por la policía y las fuerzas de defensa en 2021.

Venezuela: 45,6 por 100.000

A pesar de las continuas crisis económicas, sociales y políticas que padece Venezuela, el país registró una disminución sustancial de los homicidios en 2020. Según datos del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), los 11.891 asesinatos registrados a lo largo del año representan una tasa de homicidios de 45,6 por cada 100.000 habitantes, y una reducción de casi el 30 por ciento con respecto a las cifras de 2019.

Si bien la violencia sigue siendo desenfrenada, los datos muestran una importante disminución en todo el país, casi con toda seguridad debido a la cuarentena y otras restricciones a la circulación a causa del coronavirus. Sin embargo, otros indicadores de seguridad plantean serias preocupaciones. Por primera vez en la historia del país, según el OVV, los asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad, que han ido en aumento desde 2016 en todo el país, representaron una preocupante proporción de los homicidios. Por cada 100 asesinatos perpetrados por presuntos criminales, 101 fueron atribuidos a las fuerzas de seguridad del país.

Aunque es importante reconocer la disminución de los asesinatos en 2020, el OVV advierte que hay una epidemia de violencia que sigue afectando a todos los estados, así como a la capital, Caracas. Tres de los municipios más violentos del país, con tasas de asesinatos superiores a 100 —El Callao, Roscio y Sifontes—, se encuentran en la región minera del estado Bolívar, fuertemente disputada por los sindicatos mineros, la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las fuerzas de seguridad del gobierno, según el OVV.

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Honduras: 37,6 por 100.000

Después de observar un repunte de los asesinatos en 2019 por primera vez en varios años, las autoridades de Honduras registraron una ligera disminución de los asesinatos en 2020. Los 3.496 homicidios registrados durante el año representan una tasa de homicidios de 37,6 por 100.000 habitantes, es decir, un promedio de unos 10 asesinatos por día, según conclusiones preliminares del gobierno. Aunque rebajó casi 13 por ciento con respecto al número de asesinatos en 2019, Honduras siguió siendo el país más violento de Centroamérica.

De hecho, la dinámica en las calles quizá haya menguado, pero el sistema penal del país, sobresaturado con aproximadamente el doble de prisioneros de los que puede albergar, experimentó una agresiva ola de violencia durante 2020. En las prisiones de máxima seguridad del país se presentaron varios disturbios, masacres y asesinatos selectivos. Además, las autoridades registraron la primera masacre dentro de una prisión de mujeres, cuando seis mujeres con presuntos vínculos con la MS13 fueron asesinadas por miembros rivales de Barrio 18 a mediados de junio.

Además, los cambios en el poder llevaron al asesinato de importantes políticos. En mayo de 2020, hombres armados mataron a tiros a un exdiputado del Partido Nacional, partido actualmente en el poder, quien tenía vínculos con una organización narcotráficante que surgió en Copán a partir del poderoso clan de Los Valle. Luego, en junio, un candidato al Congreso por el Partido Nacional fue asesinado en Atlántida.

La lucha contra la violencia letal seguirá siendo un tema apremiante este año para quien asuma el poder después de las elecciones presidenciales de 2021. En solo los primeros cuatro días del año, el gobierno ya había registrado 54 homicidios, frente a los 42 registrados durante los primeros días de 2020, según informes de medios locales.

*Trinidad y Tobago: 28,2 por 100.000

El país insular de Trinidad y Tobago registró una significativa disminución de los homicidios el año pasado. Según el Servicio de Policía del país, en 2020 se cometieron 395 asesinatos, lo que equivale a una tasa de homicidios de 28,2 por 100.000 habitantes. Este fue un considerable descenso con respecto a los 539 de 2019, que fue uno de los años más violentos del país desde que se tienen registros. Además, según las autoridades, el país registró su tasa más baja de asesinatos en ocho años.

En su "Discurso de fin de año", el comisionado de la policía nacional, Gary Griffith, informó que las graves incidencias de la delincuencia en el país habían disminuido en un 30 por ciento en 2020 en comparación con el año anterior, y añadió que los secuestros se habían reducido en más de un 40 por ciento. Sin embargo, la mayoría de los asesinatos cometidos en el país siguen sin resolverse y, por tanto, continúan impunes.

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La proximidad del país isla a Venezuela ha sido históricamente preocupante, dado que se sabe de la existencia de ataques piratas relacionados con conflictos por rutas de narcotráfico en las aguas entre los dos países.

México: 27 por 100.000

Después de registrar niveles récord de homicidios durante los últimos tres años, la cantidad de asesinatos documentados por las autoridades en México en 2020 se estabilizó, aunque la situación general de seguridad se mantuvo precaria en el mejor de los casos.

Los 34.515 asesinatos y al menos 969 feminicidios (el año más violento en este sentido desde 2015, cuando las autoridades comenzaron a documentar este tipo de crímenes) registrados el año pasado, según el secretario de seguridad Ricardo Mejía y datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), totalizaron 35.484 muertes violentas y representaron una tasa de homicidios de 27 por cada 100.000 habitantes, una disminución de menos del uno por ciento con respecto a 2019.

El estado de Guanajuato, ubicado en la región central, volvió a ser el más violento del país, con casi 5.000 personas asesinadas allí solo el año pasado, o un promedio de unas 12 por día. El estado también fue peligroso para los agentes de policía. Los 84 asesinatos policiales registrados en el estado representaron el 16 por ciento del total de 524 agentes asesinados en todo el país en 2020, un aumento considerable con respecto a los 446 agentes asesinados en 2019, según datos del observatorio Causa en Común.

Después de Guanajuato, los estados de Baja California, Estado de México, Chihuahua, Jalisco y Michoacán fueron los más violentos de México en 2020, representando más de la mitad de los homicidios de todo el país.

Parte del derramamiento de sangre en Guanajuato puede atribuirse a una disputa entre el Cartel de Jalisco Nueva Generación y el Cartel de Santa Rosa de Lima, cuyo líder, José Antonio Yépez Ortiz, alias "El Marro", fue arrestado a mediados de 2020. Los combates entre criminales también provocaron un derramamiento de sangre significativo en la vecina Zacatecas, donde la guerra entre cinco carteles por el comercio de fentanilo se intensificó el año pasado. Esto llevó a que los homicidios aumentaran a más de 1.000 y la tasa de homicidios del estado llegara a ser más del doble del promedio nacional.

Pero la violencia en México no puede atribuirse solamente a la rivalidad entre grupos criminales. Los poderes políticos —ya sean líderes criminales o funcionarios electos, que a veces son tanto lo uno como lo otro— históricamente también han recurrido a la violencia para establecer el orden y mantener el poder.

Asimismo, los asesinatos por parte de las fuerzas de seguridad también han aumentado considerablemente en la última década. En un supuesto enfrentamiento en julio de 2020, doce presuntos miembros de un grupo de crimen organizado fueron asesinados como parte de una operación militar en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Incluso se le ordenó a un soldado que matara a un sospechoso que había sobrevivido al tiroteo. Ningún miembro de las fuerzas gubernamentales resultó herido o asesinado.

La violencia no ha amainado durante las primeras semanas de 2021. El 11 de enero, un tiroteo entre las fuerzas de seguridad y un grupo armado dejó al menos nueve personas muertas, entre ellas un agente de policía, en la ciudad de Villagrán, ubicada entre Salamanca y Celaya, dos municipios cruciales para las actividades de robo de petróleo.

Belice: 24,3 por 100.000

La tasa de asesinatos en Belice, situado en la costa oriental de Centroamérica, entre el mar Caribe y las densas selvas de Guatemala, volvió a descender en 2020. Los 102 asesinatos registrados por el Observatorio de Crimen de Belice representan una tasa de asesinatos de 24,3 por cada 100.000 habitantes, lo que significa una disminución de casi el 24 por ciento con respecto a 2019 y señala los niveles más bajos de violencia en la última década.

Sin embargo, a pesar de la marcada disminución de los asesinatos en todo el país, la violencia en el municipio portuario Ciudad de Belice continuó siendo un desafío para las autoridades. Mientras los asesinatos disminuyeron en la zona norte de la ciudad, la violencia aumentó en la zona sur. Ciudad de Belice aportó el 46 por ciento de los asesinatos cometidos en todo el país en 2020.

Las autoridades intentaron reducir la violencia declarando una serie de estados de emergencia a partir de marzo de 2020, en un intento por detener a presuntos pandilleros relacionados con varios asesinatos que al parecer están vinculados con las dinámicas criminales.

Belice también enfrentó otros problemas de seguridad en 2020. En octubre, al menos 28 reclusos escaparon de la Prisión Central de Belice —la mayor fuga carcelaria en la historia del país y un grave revés para el sistema penitenciario, que ha tratado de evadir este tipo de inconvenientes—.

*Colombia: 24,3 por 100.000

Si bien la tasa de homicidios en Colombia descendió una vez más en 2020, el país andino debió enfrentar otras amenazas de seguridad. Los 12.018 homicidios registrados por la Policía Nacional en todo el país el año pasado definieron una tasa de homicidios de 24,3 por cada 100.000 habitantes, un poco menos de seis por ciento del total de asesinatos registrados en 2019.

El departamento de Antioquia, que por mucho tiempo ha sido un sitio de alta criminalidad, aportó la mayor parte de la disminución de los homicidios del país el año pasado, aunque en la zona continuó la actividad de diversos grupos criminales, como Los Urabeños, integrantes de la ex-FARC mafia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Los Caparrapos, todos los cuales se disputan este territorio, a menudo mediante una red de alianzas que varían constantemente.

Pero si bien los asesinatos han disminuido en todas las regiones, la violencia selectiva contra líderes sociales y excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no ha cesado.

Los 73 exguerrilleros de las FARC asesinados en 2020, según datos de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, representaron casi el 30 por ciento de los 248 excombatientes que han sido asesinados desde que se firmó el histórico acuerdo de paz con el gobierno en 2016. Al menos 42 líderes sociales también fueron asesinados durante el año pasado, según datos de la ONU; sin embrago, Indepaz, grupo colombiano de monitoreo de conflictos, sitúa el número de víctimas por encima de 300.

Además, Indepaz documentó 90 masacres —definidas como el asesinato de tres o más personas— con un total de 375 víctimas en 2020, un grave repunte que ha provocado la condena de las Naciones Unidas, las organizaciones no gubernamentales y los líderes comunitarios locales.

El Salvador: 19,7 por 100.000

Las autoridades de El Salvador registraron en 2020 una de las disminuciones de homicidios más significativas en la historia reciente del país. A fin de año, la Policía Nacional registró solo 1.332 homicidios, casi un 45 por ciento menos con respecto al recuento de 2019, que marcó un récord histórico y llevó a que la tasa de asesinatos rebajara en más de la mitad, llegando a 19,7 por 100.000.

La importancia de la disminución de los asesinatos en El Salvador no puede ser subestimada. Hace solo cinco años, la tasa de asesinatos se situó en más de 100. Sin embargo, ha habido controversia en torno a las medidas adoptadas para lograr una reducción tan drástica de la violencia.

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El presidente Nayib Bukele ha alardeado del programa de su administración, el Plan de Control Territorial, mediante el cual en 2019 se desplegaron más de 5.000 policías y soldados en bastiones de las pandillas. Sin embargo, la investigación en terreno realizada por InSight Crime y una investigación de International Crisis Group indican que las principales pandillas callejeras del país —la MS13 y las facciones Revolucionarios y Sureños de Barrio 18— han iniciado una tregua con el gobierno y se han puesto de acuerdo para reducir el uso de la violencia.

En efecto, el medio de noticias El Faro descubrió que el gobierno de Bukele había estado negociando activamente con los líderes de la MS13 para conseguir la disminución en los homicidios y apuntalar el apoyo político a su partido, Nuevas Ideas, previo a la temporada electoral de 2021. De hecho, el director de centros penales, Osiris Luna, había aprobado el traslado de varios líderes de la MS13, conocidos como ranfleros, en 2019 y 2020, para presuntamente facilitar estas negociaciones.

No es la primera vez que las negociaciones entre pandillas y el gobierno han provocado una notoria disminución de los asesinatos en el país (una tregua entre pandillas en 2012 dio lugar a caídas similares), y su aparente eficacia plantea nuevos interrogantes sobre la mejor manera de hacer frente a la violencia criminal, no solo en El Salvador, sino en toda América Latina.

*Brasil: 19,3 por 100.000

En septiembre de 2020 se registraron 30.727 asesinatos en Brasil, según el Monitor de Violencia de Globo, lo que ponía al país en un total proyectado de 40.969 asesinatos y una tasa estimada de homicidios de 19,3 por cada 100.000 habitantes. Una vez más, Brasil tuvo el mayor número de asesinatos totales entre los países de América Latina. Las cifras de 2020 rompieron los niveles récord de disminución de los asesinatos, pues los homicidios del país aumentaron levemente con respecto al total de 2019, que fue de 39.377.

La zona noreste del país fue en gran parte responsable del repunte general, mientras que, según Globo, otras regiones experimentaron una disminución en las muertes. El estado de Ceará en particular fue un punto crítico de violencia, debido en parte a un motín en la policía militar del estado a principios de año. Los medios locales informaron que el estado había tenido su febrero más violento desde al menos 2013, cuando durante una huelga policial que se extendió por 13 días las autoridades registraron 312 homicidios, lo que en gran parte contribuyó al total de 456 asesinatos durante ese mes.

La ciudad de Manaos, en el estado septentrional de Amazonas, en Brasil, también registró un derramamiento de sangre a principios del año pasado, debido a la intensificación de la disputa entre dos bandas de narcotraficantes, el Comando Rojo (Comando Vermelho, CV) y la Familia del Norte (Familia do Norte, FDN). Desde enero, el Comando Rojo trató de poner fin a la guerra mediante una toma violenta de la capital del estado. Debido en gran parte a eso, en la ciudad hubo 106 asesinatos solamente en enero, y otros 55 hacia mediados de febrero, según medios brasileños con base en cifras policiales.

Sin embargo, Samira Bueno, directora ejecutiva del Foro Brasileño de Seguridad Pública, indicó que el aumento de la violencia podría considerarse como parte de una tendencia más amplia, y dijo en un informe de Globo que los estados con políticas bien estructuradas para frenar los homicidios, como Espírito Santo, Paraíba y São Paulo, también habían experimentado un aumento en los asesinatos. Indicó que esto podría deberse a la discontinuidad de las políticas públicas adoptadas anteriormente para hacer frente a la violencia.

Por otro lado, el estado de Río de Janeiro tuvo tasas históricamente bajas de asesinatos en 2020. A pesar de que al principio hubo un repunte en los asesinatos cometidos por la policía durante la pandemia, el verano pasado los asesinatos en Río mostraron una tendencia a la baja. En septiembre, el estado registró su tasa mensual más baja de homicidios en más de tres décadas, según datos oficiales del Instituto de Seguridad Pública (ISP) del estado. Las muertes a manos de la policía disminuyeron sustancialmente en junio y julio, ya que las operaciones en las favelas de Río fueron suspendidas por funcionarios de la Corte Suprema.

Puerto Rico: 16,5 por 100.000

Según datos oficiales de la policía de la isla, Puerto Rico cerró 2020 con 529 asesinatos y una tasa de homicidios de 16,5 por 100.000 habitantes. Esto representó un ligero descenso con respecto al total de 614 del año pasado, así como el menor número de homicidios en más de 30 años.

En un informe de El Nuevo Día, José Cepeda, profesor de criminología de la Universidad Interamericana, dice que las restricciones a la movilidad en la isla debido a la pandemia de coronavirus, así como la mayor presencia policial, pueden estar relacionadas con la disminución de los asesinatos. También afirma que el efecto de la pandemia sobre el narcotráfico pudo haber contribuido al menor número de asesinatos. Según informes de los medios de comunicación, las restricciones por coronavirus asestaron un golpe a los narcotraficantes que operan en la isla, ya que al parecer se les dificultó el acceso a los precursores químicos necesarios para producir fentanilo y metanfetamina, que normalmente son importados de China, debido a la pandemia.

Sin embargo, antes del primer confinamiento por el coronavirus en Puerto Rico en el mes de marzo, el total de homicidios superó a los registrados un año atrás. En años anteriores, la isla había tenido altos niveles de violencia. Esto llevó a que en 2019 un alto funcionario del Buró Federal de Investigaciones (Federal Bureau of Investigation, FBI) en la isla declarara una "crisis de seguridad" y solicitara apoyo adicional del continente, después de que fueran asesinadas 78 personas solo en enero.

Según datos del Observatorio de Equidad de Género de la isla, Puerto Rico también ha padecido un número creciente de feminicidios, y por eso algunos ciudadanos han pedido que se declare un estado de emergencia para combatir la violencia de género.

Guatemala: 15,3 por 100.000

Según datos del gobierno, Guatemala cerró 2020 con un total de 2.574 asesinatos y una tasa de homicidios de 15,3 por 100.000 habitantes, en el el primer año del presidente Alejandro Giammattei en el cargo. Esto significó un descenso del 28 por ciento con respecto al recuento de 2019, en línea con una disminución constante de la violencia en los últimos años, y muy seguramente debido en parte al largo cierre de la economía desde mediados de marzo por la pandemia de coronavirus.

De los 340 municipios guatemaltecos, 18 aportaron la mitad de los homicidios del país, según datos del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN). El centro de investigaciones reporta que casi un tercio de los homicidios en Guatemala ocurrieron en solo seis de los 22 departamentos del país: Guatemala, Escuintla, Izabal, Petén, Jutiapa y Zacapa.

A lo largo de la costa caribeña de Izabal, tanto Puerto Barrios como Puerto Santo Tomás de Castilla desempeñan un papel crucial como parte de una importante ruta terrestre de tráfico de drogas que se extiende desde Honduras hasta la frontera de Guatemala con México.

El presidente Giammattei declaró un estado de emergencia en Izabal y la vecina Alta Verapaz en julio de 2020 debido a la presencia de grupos de crimen organizado que supuestamente atacaban a las fuerzas de seguridad y se dedicaban al tráfico de drogas, bienes de contrabando y migrantes por la región.

En última instancia, "la buena noticia es el descenso en la tasa de homicidios […] de modo que es posible mejorar y seguir mejorando", como afirma Walter Menchú, investigador del CIEN. "Además hay 93 municipios donde no se registraron homicidios, aunque se debe prestar especial atención a los 18 municipios que concentran la mitad de la violencia criminal".

Por otro lado, la violencia de género en el país ha suscitado una mayor atención recientemente. Las autoridades de Guatemala registraron al menos 455 feminicidios en 2020, según datos del Observatorio de las Mujeres, adscrito al Ministerio Público. El año pasado, en el país hubo 701 feminicidios. Y en el primer mes de 2021 se han reportado al menos 23 asesinatos de mujeres.

*Haití: 13 por 100.000

Las autoridades de Haití registraron 616 homicidios hasta finales de mayo, según datos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que pondría al país en camino a registrar 1.478 homicidios hacia finales de año, y una tasa de homicidios de 13 por cada 100.000 habitantes. Durante la primera mitad del año, el 75 por ciento de los asesinatos ocurrieron en el departamento de Ouest, donde "en general hay más criminalidad debido a las bandas que compiten por el control de los barrios marginados de [la capital] Puerto Príncipe", según la ONU.

A mediados de 2020, una figura polémica, el exagente de policía Jimmy Chérizier, alias "Barbecue", orquestó el "G9 an Fanmi", (G9 y Familia), una alianza de al menos nueve pandillas de Puerto Príncipe que al parecer se ha beneficiado de los fuertes vínculos que tiene con el gobierno del presidente Jovenel Moïse.

Había esperanzas de que el acuerdo ayudara a reducir la violencia, pero no todas las pandillas de la capital quisieron unirse. En el mes de julio, un choque entre la alianza G9 y el líder de una pandilla rival que se negó a unírseles dejó como resultado la muerte de un bebé de ocho meses de nacido. Un líder de la comunidad le dijo a InSight Crime que la alianza es una "bomba de tiempo, y que ya puede ser demasiado tarde".

Dado que la alianza entre pandillas está flaqueando y que hay un creciente malestar que ha llevado a llamados para la elección de un nuevo presidente, es muy probable que la violencia criminal persista en Haití.

*Panamá: 11,6 por 100.000

Panamá registró 497 homicidios el año pasado, según datos del Ministerio Público, lo que deja al país con una tasa de homicidios de 11,6 por 100.000 habitantes. Esto significa un ligero aumento con respecto al total de 480 en 2019.

Aunque el presidente Laurentino Cortizo se comprometió a mejorar la seguridad pública, en enero del año pasado hubo un anuncio oficial según el cual se pondría fin a la prohibición de importar armas de fuego (la cual estuvo vigente por casi una década), una medida que pudo haber beneficiado a los traficantes y funcionarios corruptos en el contexto del aumento de la delincuencia violenta en el país.

Aunque Panamá sigue siendo uno de los países menos violentos de Centroamérica, los homicidios en la provincia de Panamá Oeste aumentaron el año pasado, casi duplicándose al pasar de 51 en 2019 a 93 en 2020. La estructura criminal Bagdad intentó mantener el control sobre los crecientes flujos de drogas en el país, y experimentó enfrentamientos internos debido a facciones rebeldes. Varios asesinatos por venganza llevados a cabo por miembros del grupo —algunos de los cuales fueron por sus víctimas a sus propios hogares— contribuyó de manera definitiva a que la provincia registrara uno de sus años más sangrientos.

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La provincia de Colón fue otro punto crítico de violencia, registrando 96 asesinatos el año pasado, lo que constituye un aumento significativo con respecto al total de 80 homicidios en 2019. Según informes de los medios de comunicación, el ministro de Seguridad Pública, Juan Pino, atribuyó el aumento de la violencia en Colón a las rivalidades entre pandillas relacionadas con el narcotráfico.

Panamá sigue siendo un punto de transbordo crucial para la cocaína que va con destino a Estados Unidos, y los funcionarios continúan vinculando el aumento de los crímenes violentos en el país a los actores involucrados en el tráfico de drogas.

Costa Rica: 11,2 por 100.000

La tasa de homicidios en Costa Rica se ha mantenido más o menos estable desde 2016, y lo hizo de nuevo en 2020. Los 569 asesinatos registrados por las autoridades el año pasado, según datos oficiales presentados por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), representaron un ligero repunte con respecto a 2019, y una tasa de asesinatos de 11,2 por cada 100.000 habitantes.

Los homicidios en 2020 estuvieron muy concentrados. Costa Rica está dividida en siete provincias y 82 cantones, pero, el año pasado, solo 14 de estos cantones aportaron el 64 por ciento del total de asesinatos del país, según el análisis del OIJ. La capital, San José, tuvo la mayor cantidad de homicidios, con 52, seguida de Limón, con 51.

El director del OIJ, Walter Espinoza, atribuye gran parte de la violencia a las guerras territoriales y a las luchas por el control del narcotráfico local, pero es probable que haya otros factores, como la disponibilidad de armas. Según un informe publicado en 2019 por el Programa Estado de la Nación, organización que promueve el desarrollo humano en Costa Rica y Centroamérica, en el 66 por ciento de los asesinatos del país se utilizan armas.

Debido a esto, el ministro de Seguridad, Michael Soto, y el fiscal de Limón, Miguel Jiménez, dijeron el año pasado, en comunicación con InSight Crime, que los homicidios están cada vez menos vinculados al crimen organizado, dado que "[las organizaciones criminales] están aprendiendo que la violencia es perjudicial para los negocios", lo que permite explicar la constancia en las tasas de violencia en los últimos años.

*Uruguay: 9,3 por 100.000

La tasa de homicidios de Uruguay se mantuvo relativamente estable, y el total de asesinatos disminuyó por segundo año consecutivo. Según datos del gobierno, el país registró 326 asesinatos en 2020, lo que da una tasa de homicidios de 9,3 por 100.000 habitantes. Esto se presenta después de un récord de 416 asesinatos solo dos años antes.

A pesar de la disminución en los asesinatos, en Uruguay surgieron una serie de problemas de seguridad el año pasado. El país experimentó un mayor número de ataques contra las autoridades, y el Ministerio del Interior reveló que cerca de 80 agentes de policía fueron agredidos durante las primeras cinco semanas de 2020 en todo el país. Alrededor de un tercio de esos ataques estuvieron relacionados con robos violentos, en algunos de los cuales fueron robadas las armas de los agentes, quizá para ser revendidas en Brasil o para uso por parte de las pandillas en el país.

En Uruguay hubo además ataques contra miembros del ejército, y se presentó el asesinato sin precedentes de tres soldados de guardia en la base naval de Fortaleza de Cerro, ubicada en la capital, Montevideo. Ambas tendencias suscitaron temores de que los actores criminales están empezando a actuar de manera más abierta en el país, que desde hace mucho tiempo aparece como uno de los más seguros de la región.

*República Dominicana: 9 por 100.000

En septiembre de 2020, República Dominicana registró 705 asesinatos, según el Observatorio de Seguridad Ciudadana, lo que dejaba al país con un total anual proyectado de 940 asesinatos y una tasa de homicidios de 9 por cada 100.000 habitantes. Esto significa que hay continuidad en la disminución ininterrumpida de los homicidios en el país desde 2011, después de que en 2019 hubo 1.026 homicidios.

El nuevo presidente del país, Luis Abinader, ubicó la reforma policial como una de sus principales prioridades de seguridad, tras su juramentación en agosto pasado. Dicha medida representa un avance significativo en el país, donde las fuerzas de seguridad corruptas han obstaculizado durante mucho tiempo los esfuerzos para combatir a los grupos del crimen organizado, y han facilitado el flujo de cargamentos internacionales de drogas a través del país.

*Perú: 8,3 por 100.000

La tasa de homicidios de Perú parece haberse mantenido relativamente estable en 2020. De enero a junio, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) registró 1.358 informes de asesinato y homicidio intencional, lo que dejó al país con un total anual proyectado de 2.716 y una tasa estimada de homicidios de 8,3 por 100.000.

Los datos disponibles apuntan a una leve disminución con respecto al total de 2.803 asesinatos en 2019 y reflejan una tendencia gradual a la baja de los homicidios en el país, ya que los asesinatos habían ascendido a 3.012 en 2018. Sin embargo, el total proyectado del año pasado seguiría siendo el tercer más alto del país en los últimos años.

El aumento de la violencia en Perú está casi con seguridad relacionado con el permanente estado de agitación política, lo que indica por qué los homicidios siguen siendo más altos que los registrados antes de 2018. En noviembre, el expresidente Martín Vizcarra fue destituido por el Congreso peruano debido a acusaciones de corrupción, las cuales él negó, y que desencadenaron violentos enfrentamientos entre la policía y los manifestantes en Lima y otras ciudades.

Sin embargo, el país también enfrentó otros tipos de violencia. Muchos líderes sociales de Perú fueron atacados durante la pandemia. Cuatro líderes indígenas de la Amazonía del país fueron asesinados después de que el gobierno declarara el estado de emergencia por COVID-19, lo que indica que los defensores del medio ambiente que luchan contra la tala ilegal, la minería y el narcotráfico tuvieron que enfrentar las amenazas prácticamente sin ayuda de las autoridades. Por otro lado, la violencia en la frontera del país con Ecuador aumentó debido a enfrentamientos entre contrabandistas.

Ecuador: 7,7 por 100.000

A pesar de que ha disfrutado de tasas de violencia relativamente bajas, Ecuador experimentó un repunte en los asesinatos el año pasado, como parte de una tendencia creciente. El país registró 1.049 homicidios hasta finales de noviembre, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), cerrando el año con 1.357 asesinatos y una tasa de homicidios de 7,7 por cada 100.000 habitantes, más que el total de asesinatos de 2019, según informes de medios locales.

Guayaquil fue un punto crítico de violencia en el país durante 2020. En la ciudad hubo constantes enfrentamientos entre pandillas, las cuales pasaron de asesinar a sus víctimas en las calles y en reuniones familiares a secuestrar y matar cada vez más a sus objetivos a lo largo del año. Quizá como era de esperarse, Guayaquil registró más asesinatos que cualquier otra ciudad de Ecuador, según informes de medios de comunicación hasta el mes de octubre. Mientras que Guayaquil registró 279 homicidios en los primeros diez meses de 2020, la segunda ciudad más violenta del país, Quito, reportó un total significativamente menor, con 110 asesinatos.

Ecuador también presenció violentos enfrentamientos en su frontera con Perú, donde los contrabandistas recurrieron a la violencia. Entre octubre y noviembre, una serie de asesinatos en el cantón de Huaquillas fueron atribuidos a pandilleros que se disputaban el control de cruces ilegales por los cuales se trafica tanto bienes de contrabando como personas.

*Paraguay: 6,6 por 100.000

Las autoridades de Paraguay registraron 481 homicidios en 2020, lo que significa una disminución del 13 por ciento con respecto a los 554 asesinatos ocurridos en 2019, así como el menor número de asesinatos documentados desde 2008, según datos oficiales del Ministerio del Interior.

El 60 por ciento de los asesinatos perpetrados en el país el año pasado se cometieron con armas de fuego. Los 137 homicidios registrados en el departamento de Amambay, un importante corredor de tráfico de marihuana ubicado en la frontera este de Paraguay con Brasil, representaron el 28 por ciento de los asesinatos del país, según datos del Observatorio de Seguridad Ciudadana, adscrito al Ministerio del Interior.

La violencia criminal en Amambay comenzó desde principios de 2020. En febrero del año pasado, presuntos sicarios de la pandilla brasileña Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC) mataron a tiros al periodista Lourenço “Leo” Vera —quien había ayudado en las investigaciones que adelantaba InSight Crime en la zona, así como a otros medios extranjeros—, en la ciudad fronteriza de Pedro Juan Caballero, un importante sitio para el crimen organizado.

Como InSight Crime documentó en una detallada investigación sobre el PCC, el grupo se ha extendido a Paraguay gracias a la arraigada corrupción y a la debilidad estatal. Mediante el uso de violencia extrema contra pandillas rivales, el PCC parece estar cada vez más bien posicionado para hacerse al control más allá de la región fronteriza, extenderse al sistema penitenciario de Paraguay y apoderarse de las rutas de contrabando al este del país.

*Argentina: 4,6 por 100.000

Durante los primeros seis meses de 2020, las autoridades argentinas registraron 1.044 homicidios, una leve disminución con respecto al número de asesinatos registrados durante ese mismo periodo en 2019, según datos de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y del Sistema Nacional de Inteligencia Criminal. Esto puso al país en camino a registrar 2.088 homicidios al final del año y una tasa de homicidios de 4,6 por cada 100.000 habitantes, justo por debajo del recuento total de 2019.

La ciudad de Rosario, la más grande de la provincia central de Santa Fe, ubicada a orillas del río Paraná—sitio estratégico para los criminales—, ha tenido el mayor número de homicidios en los últimos cinco años. Se cree que muchos de los asesinatos son el resultado de enfrentamientos entre organizaciones narcotraficantes que se disputan el control del creciente mercado local. Según se informa, en casi el 80 por ciento de los asesinatos se utilizaron armas de fuego.

La ubicación estratégica de Argentina y el creciente mercado de consumo lo han convertido en un importante punto de transbordo de drogas ilegales, así como del comercio mundial de armas. Muchos de los posibles compradores de las armas de alto poder que pasan por el país son poderosas pandillas carcelarias de países vecinos como Brasil y Paraguay.

*Nicaragua: 4,4 por 100.000

Es difícil obtener datos oficiales de homicidios en Nicaragua. Sin embargo, una aproximación estadística de la experta en seguridad Elvira Cuadra documentó 261 casos de asesinato en primer grado reportados en 2020, con un total de 291 víctimas. Con base en esa información, InSight Crime proyectó que la tasa de homicidios en el país fue de al menos 4,4 por 100.000 habitantes, según datos de población estimados. Por lo tanto, estos son solo datos parciales. Según la legislación nicaragüense, los asesinatos en primer grado se clasifican aparte de los demás homicidios, lo que sugiere que el número total de víctimas probablemente sea mayor.

"En Nicaragua, la violencia letal continúa, es persistente y muestra una tendencia creciente [...] En los primeros seis meses se registraron 19 asesinatos al mes y la violencia se está extendiendo a las zonas rurales y urbanas", dijo Cuadra a los medios locales el año pasado.

Desde que iniciaron las protestas en todo el país en 2018, el gobierno del presidente Daniel Ortega ha reprimido fuertemente a los miembros de la oposición, recurriendo a grupos paramilitares para sembrar el miedo. Todo esto aumenta las posibilidades de que haya más violencia en los próximos años, asegura Cuadra.

*Chile: 3,7 por 100.000

La tasa de homicidios de Chile alcanzó 3,7 por 100.000 habitantes el año pasado, cuando los Carabineros del país registraron 718 asesinatos. Si bien esto significa un fuerte repunte del 28 por ciento con respecto al total de 561 asesinatos de 2019, Chile sigue siendo uno de los países menos violentos de América Latina y el Caribe.

Jorge Márquez, director de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Chile, dijo a los medios locales que en Santiago, la capital del país, “hay un evidente aumento de la violencia tanto en la ejecución de homicidios como en la forma en que muchos de ellos se cometen". Además, también se ha registrado un repunte de los feminicidios en los últimos años, pasando de 31 casos en 2017 a 37 en 2019. El funcionario dice además que el uso de armas de fuego en los asesinatos aumentó 42 por ciento, pasando de 295 casos en 2017 a 417 en 2020.

La agitación política en el país continuó durante 2020. Después de un periodo de relativa calma debido a las restricciones de movilidad por la pandemia de coronavirus, los violentos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes se reanudaron un año después de que las manifestaciones por los altos costos de vida y la desigualdad extrema estallaran por primera vez en la capital, Santiago. A finales de octubre, la nación votó finalmente a favor de una reescritura de la Constitución, lo que en gran medida puso fin a meses de inestabilidad.

Tanto funcionarios de seguridad como la población general continúan vinculando el aumento de los homicidios con el crimen organizado. El narcotráfico en el país se ha vuelto cada vez más prominente, diversificado y violento, lo que ha llevado a que los chilenos tengan mayores temores frente a las amenazas que plantea el crimen organizado.

En particular, la violencia asociada con el narcotráfico ha ido aumentando gradualmente, pues hay grupos que han aprovechado el creciente mercado nacional de armas y satisfacen la demanda de drogas sintéticas por parte de los consumidores. Las denuncias policiales sobre homicidios relacionados con drogas se triplicaron entre 2010 y 2019, según un informe del Observatorio del Narcotráfico en Chile, publicado el año pasado.

"Hay una relación directa entre homicidios, crimen organizado y narcotráfico, con la excepción de que nuestra tasa de homicidios sigue estando entre las más bajas del continente", afirma Márquez, el detective especializado en investigación de homicidios.

Bolivia: N/A

A pesar de las múltiples solicitudes de datos oficiales, las autoridades de Bolivia no habían presentado datos actualizados sobre los homicidios en 2019 o 2020 al momento de esta publicación. Un informe publicado en 2018 por la Fiscalía General, al cual InSight Crime tuvo acceso, incluye los delitos que más se cometen en el país, pero no ofrece ningún dato sobre homicidios.

Aun así, la violencia de género sigue generando alarmas. Las autoridades han registrado más de 100 feminicidios en cada uno de los últimos cinco años, según datos del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer, grupo boliviano de defensa de los derechos de la mujer. Los cerca de 100 feminicidios reportados en 2020 significan un aumento del 284 por ciento con respecto a los 26 feminicidios observados en 2013.

El año pasado asumió el cargo el nuevo presidente de Bolivia, Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), sustituyendo al gobierno interino de Jeanine Añez, que estuvo definido por las represiones apoyadas por el Estado contra la oposición y por violaciones a los derechos humanos. Ahora, Arce tendrá la tarea de reorientar la política de drogas del país y detener el comercio internacional de drogas.

* Tasas de asesinato calculadas por InSight Crime con base en los datos disponibles sobre homicidios y el total estimado de la población de cada país en 2020, según Population Reference Bureau. Los datos parciales se actualizarán a medida que se publiquen las cifras definitivas.

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